Trucos para la desintoxicación digital

La alarmante adicción al móvil y a las redes sociales se ha convertido en un problema de escala mundial. ¿Es posible utilizar el teléfono y llevar una vida sana a la vez?

Fotos de familias reunidas alrededor de la mesa, con la cena servida pero cada persona concentrada en su propio teléfono móvil, sin pronunciar palabra y casi sin tocar el plato, se han vuelto cada vez más comunes, así como la de multitudes filmando con su celular un espectáculo, para compartirlo en Instagram, en lugar de mirarlo directamente y disfrutarlo. La adicción al teléfono – y a las aplicaciones sociales instaladas en ellos – son hoy una verdadera pandemia que, a juicio de expertos, está afectando seriamente la comunicación humana.

Diversos estudios recientes arrojan datos alarmantes: El 48 por ciento de los colombianos preferiría renunciar al sexo durante un mes, antes que abandonar a su mejor amigo el smartphone, según el reporte de Phonelifebalance. Y un estudio encargado por TigoUne arrojó que los menores de edad en Colombia dedican 3,5 horas diarias a interactuar con su móvil. Todas las mediciones realizadas durante el último año encontraron datos concretos que ubican el nivel de dependencia digital de las personas en la categoría de “excesiva”. “Estoy convencida de que el diablo vive en nuestros teléfonos y está causando estragos en nuestros niños”, llegó a decir Athena Chavarria, ejecutiva de Facebook, en un reportaje de The New York Times. En realidad, para la mayoría de expertos, la solución no es alejar a los niños de la tecnología, sino motivar usos saludables. Y como la irresistible adicción al móvil afecta también a los adultos, empieza a popularizarse la idea del “Detox” digital.

Así como es obligatorio alimentarse, lo es también conectarse al mundo en línea; y del mismo modo que se puede comer sano y evitar los malos hábitos alimenticios, también se puede buscar una vida digital saludable. Gustavo Entrala, experto español en tendencias e innovación, ha desarrollado un esquema de construcción de un menú personalizado, para llevar una vida digital sana.

Si ocupa su tiempo digital solo en WhatsApp, Facebook, Instagram, Messenger y Candy Crush, entonces “¡busque una ocupación pronto!”

Lo primero es, según el experto, revisar los hábitos personales. Facebook, por ejemplo, es una fuente poderosa de tiempo malgastado en pantalla. Las personas suelen revisar esta red entre nueve y diez veces al día, con una media de entre ocho y diez minutos por sesión. ¿Y qué beneficios aporta Facebook?: “Básicamente sirve para conocer la agenda de cumpleaños de tus amigos”, dice Entrala. Es conocida y documentada la depresión y el golpe a la autoestima que produce una adicción a las redes sociales, por la diferencia que los usuarios encuentran entre su vida privada y la vida que otras personas hacen pública en las redes. “Si vas a Facebook solo a mirar, vas a quedar deprimido”, explica el experto; por lo que sus recomendaciones van desde conectarse a Facebook no solo a mirar sino a interactuar y conversar con sus conocidos, hasta desinstalar la app del móvil, que es en donde más distracciones causa, y dejarla solo en el computador, para utilizarla de manera más fecunda.

Los síntomas de intoxicación digital son fáciles de detectar. Si su dieta digital está ocupada solo por estas cinco apps: Whatsapp, Facebook, Instagram, Messenger y Candy Crush, entonces “Busca una ocupación pronto!”, afirma el experto. Es síntoma de que esa persona necesita mucha aprobación ajena o se la pasa interrumpiendo la vida de los demás. Si en su dieta diaria predominan sólo Whatsapp y Twitter, es probable que se trate de una víctima de las “Fake News”, una persona metida en un micromundo de publicaciones políticas acaloradas y de conversaciones solo con personas de su misma ideología. Un tercer tipo de “enfermedad” digital es la de personas que pasan mucho tiempo en Amazon y otras tiendas en línea, compradores compulsivos que lesionan seriamente sus finanzas personales. Para estos últimos, la recomendación es enviar a la “Lista de deseos” del sitio cada artículo que quisiera comprar, en lugar de comprarlo inmediatamente. Al revisar la lista días después, probablemente encontrará que no es una prioridad para usted.

Entrala propone utilizar una “pirádime nutricional” en la que establezcamos prioridades según un diseño de vida digital personalizado, bajo el principio de que no todos debemos consumir las mismas cosas. En la base de dicha pirámide hay que identificar un proyecto vital, y dar prioridad al uso de aplicaciones que ayuden a conseguirlo, por ejemplo, las aplicaciones de productividad, que sirven para el trabajo y la vida laboral. Allí estarán, desde luego, una de correo, el Office, Dropbox y un calendario. El segundo nivel será el desarrollo personal, en donde se pueden agregar apps para la formación y el aprendizaje, como Wikipedia y Google. En el tercer nivel podrían estar las relaciones, y allí tendrán espacio las populares Whatsapp, Facebook y demás, para comunicarse e interactuar, no para atormentarse con la imagen que proyectan los demás. Y en el último nivel estarían las prioridades de salud, para lo cual existen aplicaciones de meditación, fitness y de entretenimiento.

Pacto de familia

Una recomendación insistente de los expertos es establecer pactos en familia para controlar la vida digital. Hay varias cosas que pueden hacerse, como restringir los lugares en donde es posible conectarse dentro de la casa, dejando por fuera las habitaciones y permitiendo solo la conectividad en las áreas comunes. Restringir los momentos en los que es permitido conectarse, por ejemplo, acordar que durante la cena todos dejan sus móviles en una urna y se concentran en compartir. Hay familias en Europa que empiezan a limitar el número de pantallas en casa; esto es, por ejemplo, que no habrá más de tres o cuatro pantallas encendidas al tiempo, incluyendo televisores, teléfonos, tabletas y consolas de videojuegos. Los pactos familiares no son solo prohibiciones y reglas, sino también estímulos. Hay hogares en los que la contraseña del WiFi cambia cada día y los chicos solo la conocerán cuando hayan tendido la cama y ordenado el cuarto. Y hay planes digitales en familia que pueden realizarse los fines de semana, como una sesión de karaoke o juegos grupales en la Xbox. Lo importante es que los padres no se desentiendan de la vida en línea de sus hijos, que monitoreen sus hábitos y que compartan con ellos la cultura tecnológica, pero propiciando reglas sanas de consumo digital.

El periodista español José Luis Orihuela recomienda un tratamiento de desintoxicación digital progresivo, que comience con desconexiones diarias graduales, por ejemplo, de un ahora al día, para pasar posteriormente a un día a la semana sin tocar el teléfono y después al fin de semana completamente desconectado. “Hay que desconectar más para conectar mejor”, dice.

Tal como en el caso de la alimentación, en donde no es posible dejar de comer, pero se puede reemplazar la comida chatarra por comida sana, también es posible mejorar los hábitos digitales, y usar internet para cosas mejores que trolear a Nairo en Twitter o insultar a políticos y estrellas de la farándula. Y así como los expertos en nutrición también recomiendan comer menos para llevar una vida más saludable, limitar el tiempo de uso del móvil es un paso urgente que cualquier persona debe considerar.

Tips

Estas recomendaciones ayudarán a mejorar su dieta digital:

– Silencie o retírese de todos los grupos de Whatsapp, excepto los que tienen propósitos laborales.

– Monitoree su tiempo diario en pantalla. Las versiones nuevas de los sistemas operativos Android y iOS incluyen herramientas para medir y limitar el uso de las redes sociales.

– Establezca un fragmento de cada día en el que no utilizará para nada el teléfono y respete radicalmente esa restricción, aunque sea por una hora diaria.

– Desactive todas las notificaciones del celular: correos, mensajes de Whatsapp, recordatorios, novedades de Netflix, todo.

– Priorice el uso de apps de productividad, educación y entretenimiento. Desinstale del teléfono las apps que más problemas de adicción le generan y utilícelas solamente en el computador.

– Amplíe y enriquezca seriamente el número de apps que utiliza, para reducir el tiempo que dedica a Facebook, Instagram y Whatsapp. Hay miles de millones de aplicaciones en las tiendas GooglePlay y App Store.

– Utilice Pomodoro, una app para focalizarse en el trabajo sin distracciones. El método Pomodoro propicia la concentración en una tarea durante 25 minutos, sin recibir mensajes ni alertas del móvil.

– En Navidad no regale un iPad su hijo; en su lugar, obséquiele un juego Lego, que estimula la creatividad y la actividad manual.

– Converse frecuentemente con sus hijos e indague acerca de sus hábitos digitales y de sus sitios favoritos.

– Detecte habilidades de sus hijos y apóyelas con herramientas digitales. Por ejemplo, promoviendo el uso de apps para escribir historias, o para dibujar. Así ellos tendrán alternativas para moderar la hegemonía de las redes sociales en sus vidas.

– Converse más con personas de carne y hueso en la calle y la oficina y reduzca las conversaciones mediante el teclado.

Publicado originalmente en revista SEMANA, edición 1906, noviembre de 2018.

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