Suspensión temporal de patentes de vacunas: a punto de fracasar

Europa, especialmente Alemania, no quiere ceder terreno en una de las pocas en las que tiene liderazgo mundial.

La noticia de que Estados Unidos apoya la suspensión temporal de las patentes de vacunas contra Covid 19, que despertó tanta alegría en el mundo, se desinfló rápidamente. No será tan fácil. Las farmacéuticas se oponen radicalmente a renunciar a sus derechos de propiedad intelectual, y Europa las apoya. Al menos Alemania, país sede de BioNTech quiere preservar en manos de estas compañías la propiedad de su vacuna.

¿Por qué Europa se opone a una medida que reclama todo el mundo y que se piensa que ayudaría a acelerar las vacunaciones? Angela Merkel dijo que “La protección de la propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir siéndolo en el futuro”. La razón de fondo de esta postura es que las farmacéuticas europeas desarrollaron un método muy original y avanzado para luchar con el virus. Se llama Vacunas de ARN Mensajero, que suponen un salto tecnológico grande. Las alemanas BioNTech y CureVac desarrollaron esta tecnología. (Así como las norteamericanas Pfizer y Moderna) y Europa no quiere perder el control sobre este avance, que no lo tienen ni Rusia ni China, en donde las vacunas se desarrollaron con métodos tradicionales, los llamados adenovirus. también utilizado por AstraZeneca y Janssen. El método del ARN fue desarrollado por científicos europeos.

Al parecer, Europa no quiere ceder en el control de las patentes sobre la tecnología de vacunas, uno de los pocos campos en los que tiene liderazgo global.

Recordemos que Europa viene rezagada frente a Estados Unidos y China en varios campos tecnológicos, desde hace dos décadas. En tecnologías digitales estratégicas como Inteligencia Artificial, Robótica, 5G, Europa es consumidora de tecnologías chinas o norteamericanas. También está rezagada en Economía Digital: Por ejemplo, en comercio electrónico, computación en la nube, redes sociales, no hay empresas europeas compitiendo con las gigantes chinas y norteamericanas. Entonces se entiende que Europa quiere aprovechar estratégicamente un campo en el que tiene liderazgo tecnológico mundial, como es el de las vacunas.

Entonces, si Bruselas no acepta la propuesta de suspensión de patentes, ¿qué pasará? Habrá que buscar otras fórmulas para lograr que los países que están más atrasados, que son la mayoría, puedan acelerar la vacunación. Hay un cuello de botella en la producción de vacunas a nivel mundial. Se dice que hay capacidad de producción no utilizada por parte de la industria farmacéutica, pero la realidad es que en la fabricación se han presentado retrasos en la cadena de suministros. Las farmacéuticas están produciendo actualmente 15 millones de vacunas diarias, pero lo ideal sería que produjeran 60 millones diarias, según los expertos. En Colombia ya hemos padecido varias veces los retrasos en las entregas de pedidos programados.

Por ejemplo, las farmacéuticas insisten en que las naciones ricas envíen millones de vacunas a los demás países. Estados Unidos enviará 60 millones de dosis.

Según el Banco Mundial, los países con “bajos ingresos” solo administraron un 0,2 por ciento de las dosis, mientras que los países de altos ingresos inyectaron el 47 por ciento de las dosis, aunque su población representa el 16 por ciento del total de la humanidad.Se había cuestionado a Estados Unidos por abandonar a su suerte a sus aliados latinoamericanos, en materia de estrategia Covid.  Incluso con la llegada de Joe Biden las cosas permanecían igual: Estados Unidos se enfocó primero en resolver el problema propio, vacunar a sus ciudadanos y punto.  Pero hace poco el gobierno norteamericano anunció que enviará 60 millones en los próximos meses. En este memento la mitad de los adultos norteamericano ya recibieron al menos una dosis y se estima que *en junio quedará completamente inmunizado* el país.

Lo cierto es que se está perdiendo la batalla. A la velocidad actual, no se alcanzará la inmunidad de rebaño global que se necesita este año. Han sido aplicadas mil millones de dosis en todo el mundo, pero se necesita producir 10.000 millones, según los expertos, este año. Según el Banco Mundial, los países con “bajos ingresos” solo administraron un 0,2 por ciento de las dosis, mientras que los países de altos ingresos inyectaron el 47 por ciento de las dosis, aunque su población representa el 16 por ciento del total de la humanidad.

 

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