Los antivacunas, la última barrera

El papel de las redes sociales en el renacimiento de los movimientos que proponen no vacunarse.

El daño que causan las fake news es impresionante. Todavía, con la efectividad que ha demostrado la vacunación en los países en donde ya se logró la inmunidad de rebaño, hay cantidades importantes de personas que se resisten a recibir la vacuna. Y todo por las noticias falsas que circulan desde que comenzó la pandemia, sobre los supuestos peligros escondidos en los biológicos que permitieron a la humanidad enfrentar la Covid-19.

¿De dónde vienen estas teorías “conspiracionistas” descabelladas? De las redes sociales. Y en Colombia la cifra de escépticos es alta y preocupante: la más reciente encuesta Pulso Social del Dane encontró que el 17,6 por ciento de los colombianos no creen en las vacunas. Y el 66,2 por ciento cree que la vacuna puede ser insegura debido a los potenciales efectos adversos. En la encuesta se encontró que hay personas en nuestro país que no creen en las vacunas en general; otros que no creen que la Covid sea peligrosa y están convencidos que se trata de un invento de las industrias farmacéuticas para vender productos; y también hay quienes creen que las vacunas contienen componentes diseñados por fuerzas malévolas para manipular las mentes y tomar control sobre los humanos. Un argumento de ciencia ficción, absurdo desde en ángulo desde el que se examine, pero que ha calado en sectores de la población, no solo en Colombia, sino en el mundo entero.

¿De dónde vienen estas teorías “conspiracionistas” descabelladas? De las redes sociales. Una reciente investigación de Center for Countering Digital Hate (CCHD, una organización sin ánimo de lucro del Reino Unido, que monitorea la desinformación en Internet), identificó las doce principales fuentes de información falsa en el mundo digital, relacionadas con vacunas y pandemia. El 65 por ciento del contenido antivacunas que circula en las redes sociales proviene de esas doce fuentes, entre las que figuran conocidos médicos norteamericanos, como Robert F. Kennedy Jr, Joseph Mercola y Erin Elizabeth, la fundadora del sitio web Health Nut News.

Manifestación anti vacunas en Bogotá. El movimiento es pequeño, pero persiste.

Así que los movimientos antivacunas se alimentan de lenguaje seudo científico, escrito por médicos que buscan hacer negocio de influencia y tráfico en las redes sociales. El doctor Mercola, por ejemplo, ha ganado 1,7 millones de seguidores en su página en inglés, y más de un millón en su página en español, gracias a los contenidos que advierten sobre los supuestos peligros que traen las vacunas contra Covid-19.

En Estados Unidos hoy, casi todos los fallecimientos que se presentan por Covid, ocurren en personas que no quisieron recibir la vacuna. Así que, si alguien tiene dudas sobre la efectividad de cualquiera de los biológicos, basta mirar el caso estadounidense: los vacunados están a salvo y los no vacunados están muriendo. ¿Qué más evidencias necesitan?

Pero todavía circulan con fuerza en las redes y en Youtube informaciones sobre supuestos complots detrás de la vacunación; la supuesta inoculación de metales y materiales peligrosos con no se sabe qué fines maquiavélicos (el año pasado se dijo que el chip de Bill Gates para controlar las mentes), en fin, una cantidad de barbaridades que han sido creídas por masas grandes de personas en muchos países y, tristemente, como lo evidencia la encuesta del DANE, también en nuestro país.

El movimiento anti vacunas ha ganado aliento. Argumentan las libertades individuales y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Pero detrás están realmente los efectos de las fake news que promueven desinformación. Que el chip de Bill Gates, que los efectos catastróficos de las vacunas sobre el cuerpo, que el control de las mentes … se ha difundido de todo.

El manejo de esta situación debe ser muy bien pensado y analizado. La alcaldesa de Sucre (en el departamento de Sucre), Elvira Mercado, decidió imponer confinamiento obligatorio a las personas que no quieren vacunarse en ese municipio. Toque de queda durante ocho días para quienes no se hayan vacunado contra el COVID-19. El municipio recibió suficientes dosis para vacunar a sus 28.000 habitantes, pero solo 10.000 personas acudieron a los centros de vacunación.

Fue necesaria la intervención del ministro Daniel Palacios, porque, desde luego, eso no es constitucional ni está alineado con las medidas del gobierno. La alcaldesa denunció que grupos de creyentes han difundido en Sucre los temores que han hecho fracasar el plan de vacunación. Pero el alcalde Sincé (también en departamento de Sucre) intentó seguir el ejemplo de la alcaldesa Elvira.

En medio de tantas dificultades, una cantidad importante de países logró reducir los efectos de la pandemia, gracias a planes de inmunización de sus ciudadanos. Colombia es uno de ellos. Fue necesario vencer barreras difíciles, como la escasez de vacunas, su alto costo, las exigencias logísticas, entre otras. La última barrera, relacionada con las creencias erróneas de sectores de la población, estimuladas por fuentes de desinformación y noticias falsas en las redes sociales, constituyen el último escollo.

 

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