¿Está la tecnología ayudando al planeta?

La innovación puede ser un factor a favor o en contra de los problemas ambientales.

Por Álvaro Montes

Delfines saltando cerca a las playas vacías, osos hormigueros deambulando por los pasillos de hoteles desocupados, zorros en los jardines. Colombia ha visto estas escenas, mismas que se registran en numerosas ciudades del mundo. El planeta ha sentido alivio con los humanos encerrados y las chimeneas apagadas; eso es innegable y quizás lo único positivo que trajo la epidemia. El problema es que las cuarentenas en todo el mundo empiezan a ser levantadas y poco a poco las economías se ponen en marcha, con el consiguiente impacto ambiental.  Buses, aviones, patinetas eléctricas y otros sistemas de transporte populares circularán de nuevo. Y habrá más empresas acudiendo a la computación en la nube y más servidores encendidos. Mantener internet funcionando cada día calienta más el planeta. ¿Están las grandes tecnológicas haciendo algo para reducir la huella de carbono? ¿Qué tan ecológicas, sostenibles y ambientalmente amigables son las tecnologías más populares de hoy?

En septiembre del año pasado tuvo lugar la reunión “Climate Action Summit 2019”, evento clave convocada por Naciones Unidas para presionar el cumplimiento de los compromisos que todos los países adquirieron en relación con la reducción de las emisiones de carbono. Fue la última reunión de este tipo antes de que estallara la pandemia del coronavirus, pero sus conclusiones tienen vigencia, ahora con mayor razón. En el año 2050 los humanos tendríamos que haber alcanzado la llamada “neutralidad de carbono”, es decir, cero emisiones contaminantes. No es solo una idea bonita, sino una necesidad sin la cual no es posible garantizar la vida en La Tierra en el futuro.

Por fortuna, algunas de las grandes tecnológicas globales hicieron anuncios – antes de la conferencia – que inspiran y contribuyen sensiblemente a solucionar el problema del calentamiento del planeta. Amazon dijo que conseguirá que su consumo de energía eléctrica sea 100 por ciento renovable en el año 2030 y que será neutral en carbono en el 2040. Google anunció que invierte más de 2.000 millones de dólares en nueva infraestructura energética sostenible, como turbinas eólicas y paneles solares y es en la actualidad uno de los mayores compradores de energía renovable del mundo.  Eso incluye nuevas granjas solares en Texas y Carolina del Norte y plantas combinadas de tecnologías eólica y solar en Chile, entre un total de 18 nuevos proyectos que ya comenzaron a desplegarse en varios países.

Por fortuna, algunas de las grandes tecnológicas globales hicieron anuncios que inspiran y contribuyen sensiblemente a solucionar el problema del calentamiento del planeta. La industria de los videojuegos tiene también una cuota de responsabilidad en el calentamiento del planeta, y por esa razón Xbox (de Microsoft) y PlayStation (de Sony) hacer parte de esta tendencia. Financian la plantación de 20 millones de árboles y el diseño de sus consolas, que está retrasado como consecuencia de la crisis de la Covid-19, pero que serán lanzadas en el segundo semestre del presente año, incluirá el modo suspendido con eficiencia energética, que es relevante porque los gamers son grandes consumidores de energía eléctrica. “Si solo un millón de usuarios habilitara esta función, ahorraría el equivalente al uso promedio de electricidad de 1.000 hogares en los Estados Unidos”, dijo Sony. Microsoft, por su parte, reducirá este año las emisiones de carbono en 30 por ciento en la cadena de suministro para la fabricación de sus consolas Xbox. Incluso, los desarrolladores de juegos tienen mucho por hacer. Google produjo una guía de desarrollo de juegos sostenibles, de tal modo que el código y el diseño de videojuegos permita la reducción de emisiones por parte de los jugadores, con algoritmos que consuman menos energía. No es poco. En realidad, se calcula que hay al menos 970 millones de jugadores en el mundo, que casi cada día o varias veces a la semana disfrutan de esta práctica durante horas, participando en juegos masivos en línea que utilizan servidores y grandes capacidades de computación.

Un reciente informe publicado en MIT Technology Review señaló un problema que nadie había visto. Las adorables patinetas eléctricas, populares también en Colombia y en decenas de países, contribuyen al calentamiento global, a pesar de las promesas que la llamada “micromovilidad urbana” declara. El estudio encontró que las scooters también producen emisiones de gases de efecto invernadero, no al momento de utilizar las, sino en la cadena de producción, así como en la electricidad que consumen para cargarse. “los scooters producen aproximadamente la mitad de las emisiones de un automóvil estándar, a alrededor de 200 gramos de dióxido de carbono por milla”, señala la investigación.

El caso de las patinetas pone en evidencia que todavía hay tareas pendientes en algunos sectores de la electrónica de consumo, pero hay que reconocer que se ha avanzado significativamente.  La industria de la telefonía móvil hace más de una década que incorporó prácticas sostenibles en la fabricación y empaque de los terminales. Fueron eliminados los componentes químicos peligrosos para la salud humana y se introdujo el reciclaje en las cajas y en el embalaje de productos.

Y hay todavía más, en favor del debido reconocimiento que la industria tecnológica merece. La tecnología contribuye en la reducción de la huella de carbono de los consumidores. Teletrabajar, por ejemplo, es un camino ampliamente aceptado dentro de las estrategias de búsqueda de un mundo más sostenible. Cualquier ciudadano puede consultar el impacto ambiental del teletrabajo para su caso específico, en la calculadora disponible en la página oficial de teletrabajo del gobierno de Colombia. En promedio, los desplazamientos diarios que se evitan durante un año equivalen a 1,3 hectáreas de bosque, a 282 galones de gasolina y a 35 días sentado en un bus cada doce meses. Cuando uno mide allí el ahorro que obtendrá si teletrabaja, considerando variables como distancia, medio de transporte utilizado y otras, entiende perfectamente que, bien empleadas, las tecnologías pueden servir para la lucha de la humanidad en contra del calentamiento global.

 

 

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