A dos meses de la reforma tributaria

Los colombianos ya están pagando las facturas telefónicas con el nuevo IVA, y aunque el sector de telecomunicaciones sigue con los nervios de punta, la reforma empieza a mostrar su primer impacto positivo en el mercado móvil.

Tres puntos más de IVA a los teléfonos y un nuevo gravamen sobre los servicios de datos, sumados al pronóstico conservador en materia de crecimiento de la economía colombiana, tienen al sector de las telecomunicaciones con los nervios alterados. El sector ha decrecido en los últimos dos años y muchos ejecutivos de compañías importantes creen que la política económica no ha sido justa con uno de los renglones más dinámicos y decisivos para la competitividad del país. Un estudio GSMA (una asociación internacional de telcos) estima que los operadores móviles colombianos tributaron más del 26 % de sus ingresos en 2014 (1.360 millones de dólares en impuestos y tasas regulatorias), sin incluir 400 millones de dólares por el uso del espectro pagados en los últimos tres años. Colombia es el segundo país del continente con mayor carga tributaria sobre el sector, por lo que GSMA advierte que el país correo el riesgo de limitar severamente el acceso de los sectores más vulnerables a las bondades de las telecomunicaciones. La reforma tributaria apareció como una temible nueva sombra que oscurecería el panorama.

El diciembre pasado, antes de aprobada la reforma tributaria, para el 20 % más pobre de los colombianos el acceso a internet móvil representaba el 19 % de sus ingresos, y comprar un teléfono inteligente básico equivalía al 6% de los mismos. Y aunque la Reforma benefició claramente a este segmento de población, con la exención de IVA a los terminales de bajo costo (hasta 22 UVT, que significan $ 700.898), aumentó la carga para el resto de la población, con el incremento del IVA a 19  %, e introdujo el impuesto al consumo de datos.

No obstante, los primeros dos meses del nuevo escenario pos reforma no resultaron tan traumáticos como se temía. Por el contrario, ya se reportan las primeras bondades del nuevo esquema tributario y las ventas de teléfonos en febrero fueron muy buenas, con una acelearación de la demanda de terminales de gama económica, según indican varios fabricantes consultados. “El efecto no ha sido malo, por el contrario, ha incentivado las ventas de terminales de la gama de entrada, que constituyen el 75 % de nuestras ventas”, dice Nicolás Barrero, gerente de producto de la compañía Asus. El umbral de 22 UVT , es decir, $ 700.898, ha sido aplicado al precio de importación y no al de venta al consumidor final (tal como ocurre con el umbral de 50 UVT para computadores), lo que en la práctica significa que en las tiendas se están vendiendo exentos de IVA teléfonos de hasta $ 899.000. El 90 % de los dispositivos que llegan al mercado colombiano clasifican en ese rango. Las ventas de teléfonos de gama alta tampoco se han visto afectadas, puesto que ya pagaban IVA y el incremento del mismo fue del 3 %, un sobrecosto que los fabricantes han asumido y no lo cargaron a los consumidores, como confirmó Carlos Mateus, vicepresidente corporativo de Samsung Colombia, al referirse a los modelos Galaxy S7 y S7 Edge. “Hemos mantenido los mismos niveles de precio del año anterior”, informó. La salomónica decisión de la reforma, de eximir a la gama de entrada y aumentar el IVA en la gama alta parece que fue un acierto.

Las buenas noticias vienen por ahora solamente de los fabricantes de teléfonos. Los operadores tienen sensaciones diferentes. “El sector está frenado en algunos renglones por asuntos de inseguridad jurídica y regulatoria, y a la espera de la asignación de nuevo espectro, además porque la Reforma Tributaria causó gran nerviosismo”, indica Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones.

El presidente de TigoUne, Marcelo Cataldo, coincide en las preocupaciones. “Esta industria ha recibido dos efectos económicos muy graves: el dólar, que se incrementó 40 %, y todos los teléfonos y la infraestructura que utilizamos la pagamos en dólares, y el crecimiento del PIB, que apenas llegó al 2 %”, señala. Es prematuro intentar una medición del impacto de la reforma tributaria, porque esta empezó a aplicarse apenas en el mes de febrero, pero la algarabía entre los usuarios ha sido grande, una vez comenzaron a recibir las nuevas facturas reajustadas. Movistar entrenó al personal de servicio al cliente para explicar las razones del incremento, que fue aplicado tan solo un mes después del reajuste anual regular que la empresa realiza en su servicio, por lo que, con apenas 30 días de diferencia, los usuarios vieron dos veces incrementado el valor del servicio. Fue igual en todos los operadores con planes pospago. “Los operadores tuvimos que transmitir al mercado el impacto de la reforma tributaria y eso generó toda una oleada de preguntas en los Call centers“, explicó Camilo Aya, director de mercadeo de Movistar.

Aunque las ofertas de planes combinados de voz y datos varían entre los diferentes operadores, el impacto promedio de la reforma se sintió de la siguiente manera en las facturas de los colombianos: En los planes más económicos de pospago, entre $ 40.00 a $ 60.000, que es en donde está la mayor parte de los clientes, el incremento fue entre 1.000 y 2.000 pesos mensuales. Y en los planes superiores a 100.000 pesos, el reajuste fue de entre 3.000 y 4.000 pesos. Estos incrementos incluyen los 3 puntos adicionales de IVA al servicio de voz y el nuevo impuesto al consumo de datos para planes superiores a $ 47.000.

Unas por otras. El alivio que la reforma trajo al eximir de IVA los teléfonos de hasta 22 UVT, fue “compensado” con la reducción del umbral que beneficiaba a los computadores y tabletas. La reforma redujo de 82 UVT a 50 (aproximadamente $ 1.592.000) el rango de productos exentos del impuesto al valor agregado, con lo cual una gran parte del catálogo de PC exhibido en tiendas de tecnología perdió ese preciado beneficio.

No obstante, a pesar del complicado escenario, las inversiones en telecomunicaciones crecerán este año, porque habrá subasta de nuevo espectro electromagnético, esencial para la expansión del negocio, y porque la demanda de datos mantiene en el país – y en el mundo – una imparable curva ascendente. “Hemos tenido dos años difíciles, la economía no ayuda, la regulación no ayuda, hay un operador dominante, pero en 2017 vamos a invertir más de lo que invertimos el año pasado en la ampliación de nuestras redes”, asegura Marcelo Cataldo, presidente de TigoUne. Por su parte, Camilo Aya, de Movistar, afirma que el tráfico de datos sigue creciendo, aun después de la reforma tributaria; “Es irreversible, la gente lo usa mucho en su vida diaria y el consumo de datos crece año a año”, agrega.

Al presidente de la CCIT, Alberto Samuel Yohai, le preocupa un inminente congelamiento de las compras estatales una vez entre en vigor, hacia septiembre, la Ley de Garantías, que prohíbe a las entidades públicas abrir procesos licitatorios o hacer adquisiciones. “Es seguro que habrá un bajonazo en el Q4”, afirma. Pero la economía colombiana, en pleno periodo de la llamada “Transformación Digital”, continuará el proceso de adopción de tecnologías y es seguro que la demanda de servicios no va a detenerse.

Publicado originalmente en DINERO, edición 513, marzo de 2017.

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