Sin regulación de plataformas, el problema de movilidad urbana queda peor que antes

El ya largo problema de la movilidad entrará en una etapa peor: violencia contra plataformas, conflictos de negocios y 300.000 familias sin saber qué hacer. Y todo porque en el Congreso ganaron la cobardía y el clientelismo, en temporada pre electoral.

Por Álvaro Montes

Son ya ocho años de conflicto legal y callejero, jurídico y de crucetazos y vidrios rotos; en los estrados judiciales y en las calles. Ocho años sin que Colombia solucione lo que muchos países ya solucionaron, en un sentido o en otro. En favor o en contra de las plataformas de transporte bajo el modelo de economía colaborativa. La Comisión sexta del Congreso hundió el proyecto de Ley que regularía las plataformas de movilidad, permitiría una sana convivencia entre diferentes modelos de transporte, y pondría fin al conflicto Taxis versus Uber y demás. Ya se había hundido en la legislatura pasada y en la anterior. Y así sucesivamente.

No hubo razones técnicas ni argumentos serios, sino simplemente, clientelismo con los gremios de transporte tradicionales, en pleno comienzo de las campañas electorales.La razón es que los políticos no quieren pelear con los taxistas, menos en temporada electoral. Hay poderos intereses económicos detrás, que defienden mantener el sistema de taxis, laboralmente injusto para los taxistas, que presta un pésimo servicio a los usuarios y que conserva monopolios antiquísimos y obsoletos.

Hubo maniobras sospechosas, que deberían ser investigadas. Hace tres semanas la Comisión aprobó la ponencia positiva y creó una subcomisión para discutir en detalle el articulado. Emeterio Montes, ponente del proyecto, recibió amenazas de muerte, según dijo, así como otros miembros de la comisión sexta, que apoyaban la iniciativa. Y de repente la votación, que estaba prevista para el 4 de mayo, fue adelantada sin previo aviso para el domingo 2 de mayo, ante la amenaza de Paro de los taxistas, y la mayoría de los congresistas votaron negativa. La hundieron.

Con esta decisión el Congreso deja una vez más en el limbo jurídico a las plataformas, y seguiremos viendo actos de violencia de taxistas radicales contra los conductores de plataformas, que son más de 300.000 que viven de ese trabajo.

No hubo razones técnicas ni argumentos serios, sino simplemente, clientelismo con los gremios de transporte tradicionales, en pleno comienzo de las campañas electorales.

 

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