Alberto Redondo, CERES

La facturación electrónica llega al fondo del problema y transforma los procesos

Quedan apenas dos meses para que todas las empresas y negocios colombianos adopten la factura electrónica. Entrevista con Alberto Redondo, director de mercadeo para Iberia y Latam de SERES, proveedor de soluciones de facturación electrónica.

SERES es un proveedor de facturación electrónica muy proactivo en el nuevo escenario que se dibuja en Colombia desde que la DIAN decidió poner en marcha este proceso. Con más de 300 clientes en el país, esta empresa española ofrece soluciones de facturación electrónica flexibles, que se adecúan a las necesidades de cada empresa. Desde organizaciones pequeñas que emiten y reciben un reducido volumen de facturas y que pueden acceder al servicio Web de SERES para gestionar sus facturación, hasta soluciones robustas que se comunican con los sistemas de sus clientes. Alberto Redondo, director de mercadeo para la región, explica en esta entrevista las bondades de dar el salto a la factura electrónica y la urgencia que tenemos en el país, dado que en septiembre vence el plazo establecido por la DIAN

¿Tenemos que prender las alarmas en Colombia en relación con el calendario para la adopción de la Factura Electrónica?

“La facturación tradicional es ineficiente: voy a mi ordenador, tecleo una información y la mando a imprimir a una impresora, después alguien la mete en un sobre, va en correo postal con todos mis datos de precios y productos, la recibe un funcionario que la abre y vuelve a digitalizarla. Es un proceso hasta tonto”.

Alberto Redondo: El proyecto que ha puesto en marcha la DIAN es muy ambicioso y normalmente en ese tipo de proyectos tan ambiciosos, con un plazo de tiempo pequeño, hay riesgos de retraso. La realidad es que las personas hasta que no lo ven cerca no asumen que deben dar el paso. Y no es un paso tecnológico, sino mucho mayor, de cómo se organizan los departamentos financieros, tanto de facturación, como de contabilidad, para la Transformación Digital. Y esa transformación dentro de las empresas, en esos departamentos históricamente muy apegados al papel, hace que las organizaciones vayan muy apuradas y los plazos se les quedan cortos.

¿En qué medida se ha avanzado en el país en Facturación Electrónica?
Alberto Redondo: No hay una cifra oficial y decirte una es complejo; solo la DIAN tiene los datos de solicitudes recibidas. Todas las empresas deben dar el paso a más tardar en septiembre de este año, y los grandes contribuyentes también en septiembre. Una empresa puede solicitar un poco más de plazo para no ser penalizada, pero no todas las empresas se han hecho consientes de eso. Mi percepción, como compañía que esta todo el día en el mercado, es que todavía hay muchas más de las que se desearía, que no han tomado una decisión. Y no es porque no estén informadas.

Ya está listo y en servicio el ecosistema, con proveedores de la tecnología ….
Alberto Redondo: Todo el ecosistema está listo. Las empresas de tecnología han asumido que este es un reto. Sabemos que este tipo de iniciativas aumenta significativamente los beneficios de las organizaciones. En Colombia hay más de 50 prestadores homologados por la DIAN. Técnicamente no es un problema, el problema radica más en los tiempos de reacción de la empresas.

una factura que se paga sin intervención humana es mucho más económica que una que requiere a alguien en la empresa que gestione el proceso.

Repasemos las bondades esenciales de la factura electrónica.
Alberto Redondo: La emisión de facturas, los pagos, la gestión de tesorería, son tareas y rutinas en las que tienen un alto peso el papel y los procesos manuales. Eso implica que una empresa colombiana que vende mesas, por ejemplo, con el mismo margen de otra en México que ya realizó un proceso de Transformación Digital y redujo costos, esta empresa colombiana que no lo ha hecho será menos competitiva que la mexicana. La Transformación Digital se traduce en competitividad, que la obtienes o vendiendo más barato, o mediante procesos más eficientes. La factura electrónica es un instrumento para ello. La facturación tradicional es ineficiente: voy a mi ordenador, tecleo una información y la mando a imprimir a una impresora, después alguien la mete en un sobre, va en correo postal con todos mis datos de precios y productos, la recibe un funcionario que la abre y vuelve a digitalizarla. Es un proceso hasta tonto. La Facturación Electrónica llega al fondo de ese problema y transforma todo el proceso productivo.

Además de eficiencia, ¿hay otros beneficios?
Alberto Redondo: Desde luego. El fiscal es uno, porque soluciona una problemática de reporting de recaudos. El financiero, porque permite negociar facturas, obtener descuentos por pronto pago, y permite obtener cash rápidamente. El negocio se beneficia porque emitir una factura de manera inmediata y que el cliente la reciba y la aprueba inmediatamente, genera mucho valor.

En la actualidad hay compañías que pueden pagar facturas sin intervención humana, el pago llega sin que nadie la procese. Y una factura que se paga sin intervención humana es mucho más económica que una que requiere a alguien que llame a tesorería, que valide, etc.

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