Impuesto a las tecnológicas: la papa caliente

Muchos países quieren solucionar el problema de gigantes tecnológicas mundiales que pagan impuestos en muy pocos lugares. Pero no hay una fórmula fácil de aplicar.

Entre las muchas cosas que se aplazaron el año pasado figura la discusión de un impuesto para las grandes tecnológicas, que recaudan en la mayoría de los países, pero tributan en muy pocos. Y tributan poco. Es un dolor de cabeza global, al que la OCDE ha querido meter mano desde hace mucho. Y Europa también. Facebook, Google, Netflix, para citar solo unos casos emblemáticos, hacen negocios en decenas de mercados, pero todos facturados desde sedes a veces en Irlanda, a veces en las Bahamas, o en otros paraísos fiscales. Ni siquiera Estados Unidos, el país de origen de la mayoría de las “big tech” se beneficia completamente de los jugosos negocios de la economía digital. Numerosas naciones han tratado de ponerle fin a este desequilibrio, pero todos los intentos se estrellan con una realidad: no hay marcos legales que permitan solucionar de raíz el problema.

Las normas actuales ya no sirven para gravar a estas empresas de la eocnomía digital, explica el experto Luis Orlando Sánchez.

Desde la óptica tributaria, tenemos unas normas basadas en principios creados en otra realidad económica”, explica el abogado Luis Orlando Sánchez, socio de Impuestos Internacionales de la firma EY. Y afirma que “las normas actuales ya no sirven para gravar a estas empresas de la economía digital”. Para que un país imponga tributos a un contribuyente se requiere, en primer lugar, que ese contribuyente tenga una entidad física en el país. Algo tangible, como oficinas. Pero eso no basta. De hecho, Facebook, Google, Netflix, Amazon, todas ellas tienen oficinas en Bogotá. Pero las ventas a clientes colombianos no las realizan a través de estas oficinas. El Sena compró hace poco medio millón de licencias de Linkedin, para complementar sus programas de capacitación, pero la factura de esta venta no estuvo a cargo de la oficina de Microsoft en Colombia, sino de una sede en Irlanda. En pocas palabras, la Dian no ve un peso de estas ventas.

La OCDE propone un rediseño de los impuestos sobre la renta, para que no se pague solo en el país origen, sino en donde haya mercados. El experto explica que en OCDE hay dos temas discutiéndose en paralelo: uno es el relacionado con cómo gravar la economía digital y el otro es cómo garantizar que todas las compañías paguen un impuesto mínimo, y estima que a mitad del presente año habría algún acuerdo político.

Entre las posibles soluciones, Sánchez considera que serán consideradas retenciones en la fuente, la llamada “tasa Google” y nuevas normas de distribución para tributar en donde cada compañía está presente y no solo en el origen.El IVA no es una opción. Se trata de un impuesto que paga el consumidor y en muchos países, incluido Colombia, algunas tecnológicas lo recaudan, como en el caso de Uber.

Consultado acerca de qué tan conveniente sería para Colombia establecer por su cuenta algún tipo de normatividad propia, Sánchez considera que comenzar a discutir unos impuestos a los servicios digitales no es prudente “porque está en marcha una negociación global en OCDE. Te harían desmontar lo que acabas de establecer, y no s exponemos a sanciones”.

Estados Unidos tiene previsto que, si estos impuestos se siguen imponiendo, habrá retaliaciones comerciales. Al menos ha así lo advertía hasta diciembre pasado la administración Trump, ante las decisiones unilaterales de Francia, que puso en marcha a comienzos del presente año un impuesto del 3 por ciento a las tecnológicas cuyas ventas sean superiores a los 848 millones de dólares a nivel mundial, y a los 28 millones de dólares en suelo francés. El tributo estaba previsto de tiempo atrás, pero las presiones del gobierno norteamericano hicieron que la medida queda en suspenso el año pasado. Con un nuevo gobernante en la Casa Blanca, Francia se animó a ponerlo en marcha en 2021.

Entre las posibles soluciones, Sánchez considera que serán consideradas retenciones en la fuente, la llamada “tasa Google” y nuevas normas de distribución para tributar en donde cada compañía está presente y no solo en el origen.

¿Cómo reaccionan las tecnológicas en los países en donde han comenzado a aplicarse las tasas de tributación?: Google ya afirmó que trasladará a los anunciantes un alza de 2 por ciento en sus tarifas en Francia y España, países que ya han implementado esa tasa. Amazon también subió un 3 por ciento el costo para los vendedores en la plataforma. También hay reacciones positivas. Google creó un programa de 1.000 millones de dólares para apoyar financieramente a medios de comunicación, que se sienten afectados por la pérdida de ingresos por publicidad. Google concentra la mayor inversión de publicidad digital en el mundo.

No es un asunto de malos y buenos. Las big tech impulsan la innovación y son motores de la economía mundial, sin duda. Pero el reclamo de decenas de naciones es razonable también. Hay que rediseñar los esquemas tributarios para que los países en donde estas empresas obtienen ganancias reciban la cuota tributaria justa.

 

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