Del escritorio a la calle

Los colombianos realizan hoy mientras caminan, muchas de las tareas que hacían sentados frente al computador años atrás. La fiebre de la movilidad se apoderó del país.

En un país de renta media, como Colombia, que figura en la mitad de la tabla en los escalafones mundiales de adopción tecnológica y que necesita todavía invertir mucho en tecnología y telecomunicaciones para ser admitido en la OCDE – el club de los países prósperos – hay más teléfonos móviles que personas, la mitad de los ciudadanos accede a Internet mientras va al trabajo o a la Universidad, y las personas entre 17 y 45 años pasan al día 70 minutos viendo videos en su celular. No hay duda que a los colombianos les encanta la tecnología móvil.

El primer Computador Personal llegó al país en 1980, y fue vendido en la tienda Microtec, primera importadora de microcomputadores RadioShack. Un año después llegaron los legendarios PC de IBM, traídos por las tiendas J Glottmann, y desde entonces creció, de manera lenta pero segura, la adopción del PC por parte de los colombianos. Cuanta innovación produjo la industria computacional en las últimas tres décadas, siempre hubo mercado para ella en el país. Los computadores se convirtieron en pieza esencial de la economía y de la vida diaria, especialmente a partir de su masificación, iniciada dos décadas atrás. El Centro Comercial Unilago, creado en Bogotá en 1990 dio comienzo a la fiebre informática nacional, pero en especial fue relevante la Ley 1111 de 2006, que excluyó de IVA a los computadores cuyo valor estuviera por debajo de 1.808.000 pesos (82 UVT). Eso facilitó la compra de estas máquinas en los estratos medios, a través de sistemas de crédito en las grandes superficies. El computador se convirtió en mercancía de supermercado, lo cual aceleró su penetración en la economía colombiana.

El PC de IBM de los años ochenta fue toda una novedad, por supuesto, pero era costoso y al alcance solo de los consumidores de mayores ingresos. En la galería de computadores inolvidables de los colombianos figuran también el iMac, con su aspecto retro y sus colores, que se popularizó a partir de 2003, y el Aspire de Acer, muy popular a mediados de los noventa, con su color negro brillante. Pero el PC más vendido en Colombia fue, de lejos, el popular “clon”, ensamblado en pequeños locales del Centro Comercial Unilago y de mercados similares creados en Cali y Medellín. La consultora IDC calcula que Unilago llegó a proveer el 50 por ciento de los computadores vendidos en el país y en su momento fue la tienda de informática más grande de Latinoamérica. La Ley 1111 quitó peso al clon y favoreció la venta de equipos de marcas globales – Dell, HP, Hacer, entre otras – e incluso animó a muchos ensambladores locales a crear marcas propias, con base en el modelo de importar los componentes y realizar el proceso de ensamble en las zonas francas cercanas a Bogotá y Medellín, con asesoría de Intel y otros fabricantes de procesadores y partes. Sure Computer, QBex, Compumax y PC Smart son algunas de las marcas “colombianas” que se aventuraron en esta difícil industria.

En la actualidad los computadores viven una fase de decrecimiento en las ventas y de metamorfosis tecnológica. El PC de escritorio, ese con una torre separada del monitor todavía existe y es utilizado en entornos profesionales y en el mundo de los “gamers”, es decir, los aficionados a los juegos, en donde se requieren capacidades computacionales grandes y especializadas que sólo este tipo de máquinas puede ofrecer. Pero la mayoría de nuevos modelos de computadores de escritorio vienen en el diseño “Todo en uno”, es decir, un monitor en cuya parte posterior viene incluido lo que antes venía en una torre separada. Responde al deseo de los usuarios de eliminar el exceso de cables y ahorrar espacio.  En materia de PC lo que más se vende es el formato portátil, es decir, computadores que se pueden llevar fácilmente en un maletín. Los portátiles también evolucionaron hacia lo que se conoce como modelos “híbridos” o “2 en 1”. Se trata laptops que se pueden convertir en tabletas (ocultando el teclado) de tal modo que incrementa notablemente su vocación de movilidad.

El dispositivo rey

Pero en nuestros días es el teléfono móvil quien reina en el mundo de la computación y las comunicaciones. Un Smartphone de gama media de hoy tiene mayores capacidades de cómputo que un PC del año 2005. Los teléfonos inteligentes más sofisticados, como el iPhone o el Galaxy, para mencionar dos de las marcas más conocidas, vienen con procesadores de hasta ocho núcleos y memorias RAM de hasta 2 gigas., para no hablar de capacidades de almacenamiento que llegan a los 256 gigabits. Pero sobretodo son las aplicaciones móviles las que marcaron una revolución. En un teléfono o en una tableta es posible hacer cosas que hace un lustro atrás sólo podían realizarse en el computador: desde el diseño gráfico hasta la gestión financiera de un negocio multinacional, pasando por aprendizaje de idiomas, rutas de Transmilenio y compras en tiendas en línea. En una flota que se desplaza desde Bogotá a Bucaramanga no es raro encontrar un pasajero con una tableta respondiendo correos electrónicos mientras el pesado bus hace zig zag en las montañosas carreteras nacionales. Casi cualquier médico veterinario muestras las radiografías de la mascota en una phablet (esos dispositivos que son mitad teléfono y mitad tableta) y los taxistas de Chía disponen de tabletas y un sistema digital para atender los servicios. El radioteléfono es historia en la mayoría de empresas de taxis del país, tanto en capitales como en ciudades pequeñas.

Hace 30 años había 1,9 millones de teléfonos en Colombia. Todos eran fijos, conectados a la pared con un cable de cobre. Es tipo de teléfonos está en decrecimiento, así como el cobre, que ha sido sustituido por la fibra óptica y por las redes de telefonía móvil 3G y 4G, con las que se transmiten las conversaciones de voz y los datos de Internet. La penetración del móvil en el país alcanzó este año el 118 por ciento de la población. Es decir, tenemos más celulares que personas y los teléfonos inteligentes (o “smartphones”), constituyen ya la mitad de los dispositivos que se venden a diario en las tiendas.

En la galería de recuerdos del país en materia de dispositivos móviles tienen un lugar especial el Nokia 5120, el primero de esta compañía que ingresó al mercado en 1994, y especialmente el Nokia 1100, el popular “flecha” que se mantuvo vigente hasta hace pocos años. También hay que mencionar el Moto Razor, de Motorola, que fue en su momento el teléfono más vendido en el mundo y en Colombia. La mayoría de grandes fabricantes de la telefonía móvil han llegado al mercado colombiano: Samsung, Apple, Nokia, Motorola, Sony, Lenovo, Huawei, LG, HTC, para mencionar los más conocidos.

Y aunque apenas están penetrando en los mercados mundiales, las tendencias de tecnología de consumo más avanzadas ya tienen un pie en el país: En las grandes superficies se puede encontrar productos emblemáticos de la llamada era de la “Internet de las Cosas” (dispositivos que se conectan a la red y que se comunican entre sí sin interacción humana), como neveras que hacen el pedido al supermercado cuando se acaba la leche y un número variado de televisores inteligentes. También son populares los relojes que son casi telefónos móviles, y empiezan a llegar las gafas de realidad virtual, que figuran entre las grandes tendencias de los próximos años.

Publicado originalmente en SEMANA, edición 1.800, 2016

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