La tecnología se pone la 10

Mapas, GPS, cámaras térmicas, Inteligencia Artificial y drones han servido en los casos más exitosos de contención del coronavirus. Colombia empieza a utilizarlas, pero un debate sobre privacidad está por comenzar.

Por Álvaro Montes

Los países que van ganando la batalla contra el Covid-19 utilizan un coctel de soluciones que, además del confinamiento, los diagnósticos y la logística hospitalaria, incluye tecnologías de punta: algoritmos, Inteligencia Artificial, Big Data, reconocimiento facial, cámaras térmicas para encontrar personas con fiebre, y aplicaciones para monitorear las rutas del contagio calle por calle. Pocas veces han sido tan patentes las bondades de estos avances tecnológicos, usualmente promovidos para asuntos menos elevados que la salud pública, como espiar ciudadanos, incrementar el consumo de mercancías o hacer más adictivas a las redes sociales

Las cámaras términcas de Dahua, en el aeropuerto Eldorado, en Bogotá.

En Corea y Singapur se utiliza la georreferenciación (el GPS) para monitorear a las personas y determinar quiénes estuvieron a menos de dos metros de un portador del virus. En lugar de esperar a los enfermos, el sistema va hasta las personas que tuvieron contacto con portadores asintomáticos, les previene y los confina. En China las cámaras térmicas juegan un papel determinante, escaneando masivamente a la salida del metro, para hallar a cualquiera con temperatura superior a los 37,5 grados. Son estrategias proactivas, que se anticipan a la aparición de los síntomas y que demostraron superioridad frente al enfoque de esperar a que los enfermos atiborren hospitales.

Pero hay obstáculos legales que sortear. ¿Cuánta gente está dispuesta a descargar una aplicación que rastrea y publica los lugares en donde ha estado? La aplicación coreana envía un SMS a todos los teléfonos que estuvieron a menos de dos metros de distancia de un portador del virus, y una lista es publicada en la Web, con cada ciudadano que estuvo en la trayectoria del portador. Eso supone exponer datos privados de las personas (hasta casos de infidelidad fueron descubiertos por esta vía, según reportó la prensa coreana) y los marcos legales en la mayoría de los países, incluido Colombia, impiden eso. Literalmente, en Corea y Singapur las autoridades sanitarias están cazando a los posibles portadores.

En Colombia, la industria TIC puede echar una mano en esta crisis y lo está haciendo. En Cali, las empresas desarrolladoras de software HelpPeople y NovaIP se dieron a la tarea de crear en tiempo récord y como donación a su ciudad, una aplicación basada en georreferenciación. Se llama CaliValleCorona y cada persona que la descarga debe responder numerosas preguntas de evaluación. Un algoritmo médico evalúa el estado de salud del usuario. Si la app sospecha contagio lo informa al sistema de salud vallecaucano. Quien resulte posible portador será inmediatamente monitoreado por GPS para que no salga de su habitación. Si se desplaza más de seis metros la policía recibirá una alerta para que intervenga. Incluye también una solución para la cadena de abastecimiento, de tal modo que centraliza en un servidor de la Cámara de Comercio todas las solicitudes de insumos que hagan los hospitales, para agilizar las compras y el suministro de equipos y materiales clínicos. Antonio Jiménez, CEO de HelpPeople, lidera un equipo de desarrolladores que han trabajado literalmente las 24 horas del día durante las últimas semanas para esta solución, con licencia de uso libre y gratuita y sin cobrar un peso.

En el aeropuerto Eldorado, casi vacío tras el cierre de la frontera aérea, se instalaron dos cámaras térmicas de las que se utilizan en China para detectar personas con fiebre. ¿Tarde? Todavía hay vuelos humanitarios llegando a Bogotá, y el aeropuerto volverá a operar en algún momento. La cámara monitorea 5.000 personas en media hora y es capaz de identificar la temperatura de cada individuo. En la pantalla de un computador una funcionaria de la Cruz Roja ve la temperatura exacta de todas esas personas y cuando uno de ellos registre un poco más de los 37,5 grados se dispara una alarma. Opaín, empresa administradora del aeropuerto Eldorado, asegura que adquirirá seis cámaras más, y Transmilenio está negociando la compra de varias unidades, según confirmó Chao Wu, gerente de la firma china Dahua Technology, fabricante de los dispositivos.

La Agencia Nacional Digital desarrolló CoronApp, enfocada en controlar el virus. Si cada ciudadano reporta diariamente su estado de salud en dicha aplicación, esta será capaz de trazar las rutas del contagio, ciudad por ciudad, barrio por barrio. Pero se necesitan masas de datos muy grandes, esto es, millones de ciudadanos que descarguen la app y reporten juiciosamente, de manera que las autoridades de salud puedan anticiparse a la expansión y reducir la epidemia, según explica David Ortiz, CEO de Siigo, una compañía de software para negocios, quien hace parte de un equipo de expertos que voluntariamente está ayudando al gobierno en el mejoramiento y desarrollo de CoronApp.

“Muchas empresas de tecnología colombianas se pusieron la número 10 para ayudar”.

Hay un “pero”: la privacidad. Estados autoritarios no tienen reparo en utilizar el seguimiento para contener la pandemia, sin el consentimiento de los ciudadanos. Y ni siquiera en las democracias parece haberlo. Desde luego, una crisis como la actual pone el derecho a la privacidad muy por debajo en la lista de preocupaciones. Sin embargo, expertos, intelectuales y organizaciones defensoras de Derechos Humanos en todo el mundo han pedido que, una vez pase la emergencia sanitaria mundial, los gobiernos se comprometan a caducar el rastreo de ciudadanos. En Rusia, Gran Bretaña y España se están desarrollando aplicaciones similares, aunque se sabe que no se alcanzará la efectividad lograda en Asia, dadas las condiciones de disciplina, control social y conectividad de China y Corea. Ecuador, mediante el decreto de emergencia, autorizó los seguimientos satelitales. En Colombia la discusión ha comenzado. La Fundación para la libertad de prensa, la Fundación Karisma y el Centro de Internet y Sociedad de la Universidad del Rosario se pronunciaron en relación con una circular de la Superintendencia de Industria y Comercio que pide a los operadores de telefonía móvil entregar datos de sus usuarios a Planeación Nacional, para efectos de asegurar la entrega de ayudas a los beneficiarios del Sisben. El comunicado sembró preocupación entre los defensores de la privacidad, quienes consideran que el acceso a este tipo de datos, a pesar del rol que pueda tener en la atención de la pandemia, implica riesgos de discriminación y de vigilancia indebida.

Antonio Jiménez, CEO de HelpPeople, empresa de desararollo caleña.

¿Tiene sentido preocuparse por esto en medio de la grave emergencia sanitaria? Un caso sonado es el de Israel, cuyo gobierno reveló hace dos semanas, mientras planeaba el desarrollo de una app de rastreo del virus, que ha utilizado los datos proporcionados por los operadores telefónicos para monitorear a los ciudadanos desde 2002, sin su consentimiento, basado en las necesidades defensa contra el terrorismo.

Muchas empresas de tecnología colombianas se pusieron la número 10 para ayudar. La compañía caleña Abka Cloud, en asocio con varias universidades, está desarrollando respiradores de bajo costo, producidos parcialmente en impresoras 3D. Después de varios prototipos diseñados contra reloj, entrarán en producción esta semana, para suplir con ingeniería local la demanda de unos dispositivos que están agotados en los mercados internacionales.

Innpulsa, el fondo gubernamental de apoyo a los emprendedores, lanzó cinco retos relacionados con coronavirus, para las startups innovadoras que quieran ayudar con soluciones para temas urgentes, como asistir a las personas de la tercera edad o para garantizar el flujo de ingresos de restaurantes y hoteles. Y los desarrolladores de software colombianos han respondido al llamado.

Es bienvenido el aporte tecnológico, y queda por resolver el dilema de la protección de datos de los ciudadanos. Históricamente, después de crisis como la actual, movimientos nacionalistas adquieren fuerza y reivindican el autoritarismo y la mano dura, y las democracias están en la obligación de garantizar la prevalencia de los derechos fundamentales, aun en tiempos de pandemia.

Publicado originalmente en revista SEMANA, edición 1.979, 4 de abril de 2020

 

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