¿Hay que creer en la religión de los datos?

Juan David Escobar, CEO de Datalytics, ofrece una perspectiva humanista de la ciencia de datos, la tendencia tecnológica del momento.

Por Álvaro Montes

Nadie se atreve a poner en duda el valor de los datos en los negocios de hoy. Se da por aceptado que sin datos no hay información útil, y suele decirse que lo que no se puede expresar con datos “no existe”. David Brooks bautizó este fenómeno como “Dataísmo” y Yuval Noah Harari lo comparó con una religión que no venera a dioses ni a ahombres, sino que adora los datos. ¿Podemos creer en los postulados fundamentales de esta “religión” que la Inteligencia Artificial, la analítica avanzada y el Big Data trajeron a nuestras vidas?

Juan David Escobar, CEO de Datalytics Colombia.

La respuesta es sí, pero no de esa manera ciega y ardorosa como algunos la asumen. Juan David Escobar, CEO de Datalytics Colombia, una compañía especializada en integración inteligente de datos en los negocios, pone un matiz interesante: “La experiencia y la apertura a nuevos modelos nos permite migrar del supuesto duelo datos versus intuición, a una sentencia no binaria más ganadora para las organizaciones, donde a partir de estudiar historias y tendencias, juntemos lo que nos dice nuestras entrañas, con hechos corroborables que nos contrastan la situación real”.

La manera como Datalytics entiende el poder de los datos suena razonable y aguda, en una época en que muchos pregonan una fe de carbonero en las tecnologías. Guillermo Watson, Chief Data Office de la compañía, lo expresa de la siguiente manera: “Si hoy dos empresas usaran un solo algoritmo probablemente llegarían al mismo cliente potencial… sin embargo, éste elegiría la propuesta más creativa en términos de la satisfacción que le genera, y por suerte, aún el ser humano es quien tiene la capacidad de crear”.

Descrestar al público con términos sofisticados, siglas en inglés y palabras sacadas de los lenguajes de programación está de moda, pero no ayuda a comprender el poder de los datos. Los datos, desde luego, tienen un poder enorme en los negocios. Las organizaciones que los utilizan tienen 23 veces más probabilidades de adquirir nuevos clientes; y constituyen una fuente de crecimiento, expansión en los mercados, creación de nuevos productos y servicios; y hacen parte obligada de una estrategia corporativa actual y competitiva.

Pero los datos solitos no son suficientes. Se necesita conectarlos, hacer algo útil con ellos, y aunque las máquinas inteligentes nos asisten en esa tarea, hay un ingrediente de cognición humana indispensable. Paquetes tecnológicos completamente automatizados, que se venden por ahí, pueden no solucionar todos los problemas. “No vendemos cajas, sino que creamos soluciones adaptadas a cada cliente, porque muchas fuentes de información siguen siendo desagregadas y se necesita un esfuerzo de conexión manual de esas fuentes, que difícilmente es empaquetable” explica Juan David Escobar.

Poseer los datos y la tecnología es fundamental, pero sólo la intervención humana hace la diferencia en la toma de decisiones estratégica. Escobar insiste en que muchas industrias pretenden fortalecerse desde la tecnología, pero solo cuando comprenden el impacto que quieren, es posible que se dibuje el camino hacia el éxito.

Descrestar al público con términos sofisticados, siglas en inglés y palabras sacadas de los lenguajes de programación está de moda, pero no ayuda a comprender el poder de los datos. Según el ejecutivo, el reto está en conectar con las personas. “Este tema requiere evangelización y nos hemos puesto en la tarea de descomplejizar esas historias, y crear narraciones no desde el ámbito tecnológico, sino desde los negocios”.

Así colaboran con clientes como Nequi, de Bancolombia, para quien diseñaron un modelo predictivo que es utilizado en el otorgamiento de microcréditos de consumo. Para la Cámara de Comercio de Medellín desarrollaron una solución automática que extrae de todas las empresas de la ciudad la información detallada de productos y servicios y alimenta una base de datos que se mantiene actualizada en tiempo real.

El filósofo Byung-Chul Han, tan en auge por estos días, señala que el “dataísmo” ha llevado a desestimar cualquier otra forma de conocimiento que no esté restringida estrictamente a los datos. “Cuando hay suficientes datos, la teoría sobra“, advierte en uno de sus trabajos críticos del mundo digital. La intuición empieza a ser descalificada y hasta la teoría es acusada de ideología por quienes creen que los datos y las máquinas lo pueden todo. Pero eso resulta refrescante encontrar expertos en el tema  como Escobar, que conectan con sentido la ciencia de los datos con la perspectiva humanista.

 

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