El teletrabajo en todos sus sabores

No es lo mismo teletrabajar, que trabajar en casa o que el trabajo remoto. Conozca las diferencias.

Trabajar desde casa, una cafetería o un aeropuerto ya no es una rareza ni un hábito de los altos ejecutivos. Tres leyes regulan este tipo de ejercicio laboral, que amparan los derechos y deberes de empleados y empleadores y garantizan que estas formas nuevas mejoren la calidad de vida de las personas. Es importante precisar que hay diferencias entre el trabajo en casa, el teletrabajo y el trabajo remoto. Se trata de tres “modalidades” o formas de realizar las labores sin ir a la oficina, amparadas por leyes distintas.

El trabajo en casa fue establecido en la Ley 2088 de 2022, como una modalidad causada por razones apremiantes, urgentes y temporales. Implica el reconocimiento de un auxilio de conexión para los trabajadores que devenguen hasta dos salarios mínimos. El elemento diferenciador de esta modalidad de trabajo no presencial es que solo puede implementarse de manera transitoria en circunstancias ocasionales o especiales.

El teletrabajo es la alternancia entre presencialidad y no presencialidad y está regido por la Ley 1221 de 2008. Fue la primera norma aprobada en el país en esta materia. Implica la adaptación del Reglamento Interno de Trabajo, así como la gestión de la seguridad social y salud en el trabajo. Se decide de común acuerdo entre empleador y empleado, quienes pactan los días de la semana en los que se irá a la oficina. El elemento diferenciador es que se presenta una alternancia con la presencialidad.

El trabajo remoto fue establecido por la Ley 2121 de 2021, como una modalidad 100 por ciento remota, fijada por el empleador y que no obedece a razones temporales. Implica la adecuación de un espacio en el lugar remoto de trabajo – generalmente el hogar – dedicado para las labores de oficina. Elemento diferenciador: no permite la alternancia entre presencialidad y virtualidad. Su modalidad es totalmente virtual.

Esta tercera modalidad, la más reciente en el país, permitió aclarar numerosos vacíos legales que existían en las dos normativas anteriores. “Con la promulgación del Decreto 555, que regula el trabajo remoto y que se expidió recientemente, el Ministerio del Trabajo dio un paso más hacia la reglamentación de esta modalidad laboral cuyos límites no estaban claramente definidos y diferenciados frente al trabajo en casa y el teletrabajo, causando inseguridad jurídica para los colaboradores o para las empresas“, explicó Andrés Monroy, gerente de Impuestos y Servicios Legales de Crowe Colombia.

El teletrabajo favorece la reducción de la huella de carbono causada por los desplazamientos en las congestionadas calles de nuestras ciudades; facilita la vida de personas en condición de discapacidad, permite pasar más tiempo de calidad en familia y mejora la eficiencia de las organizaciones Más allá de las distinciones jurídicas mencionadas, podemos referirnos de manera genérica al teletrabajo como el ejercicio de las tareas laborales desde cualquier lugar, sin la presencialidad en la oficina. Existe desde hace décadas, pero la crisis sanitaria que trajo el coronavirus aceleró su adopción. Una vez lo pruebas, es difícil no desearlo para siempre. Al menos en la modalidad combinada de unos días en casa y otros en la oficina.

Entre sus principales ventajas se menciona la reducción de la huella de carbono de cada teletrabajador. Por ejemplo, una persona que vive en el extremo norte de Bogotá (calle 174 con carrera séptima) y que usualmente se desplaza en su propio automóvil hasta una oficina en la calle 72 con carrera séptima, ahorrará – si adopta el teletrabajo pleno – al menos 2.160.000 pesos al año, más 27 días transportándose. La reducción de huella de carbono equivale a 745 árboles. Cualquier ciudadano puede calcular su caso en el portal www.teletrabajo.gov.co

Cuatro de cada diez entidades públicas implementaron el teletrabajo, según el más reciente estudio de Penetración y Percepción del Teletrabajo del Ministerio TIC. El estudio encontró que el 75 por ciento de las entidades perciben beneficios con la implementación del teletrabajo, especialmente en mayor productividad, y ahorro en costos operativos y costos fijos. El 76 por ciento reportó beneficios para los teletrabajadores en cuanto a calidad de vida, ahorro de tiempo y autonomía e independencia. Las cifras muestran alta satisfacción por parte de los servidores públicos, pues el 53 por ciento trabaja desde casa, 41 por ciento teletrabaja y 6 por ciento hace trabajo remoto.

El teletrabajo favorece la reducción de la huella de carbono causada por los desplazamientos en las congestionadas calles de nuestras ciudades; facilita la vida de personas en condición de discapacidad, permite pasar más tiempo de calidad en familia y mejora la eficiencia de las organizaciones, entre otros beneficios. Aunque muchas cosas volvieron a ser como antes de la pandemia, el trabajo cambió para siempre. O al menos, debería hacerlo.

 

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