El sector TIC necesita mujeres

El mundo tiene un déficit enorme de presencia femenina en la industria tecnológica. Es hora de resolver el problema de inequidad de géneros.

Por Álvaro Montes

Hace poco se supo que de todo el dinero que los fondos de inversión globales destinan al apoyo de emprendimientos, solo el 2 por ciento llega a manos de mujeres. El mundo de las startup, del que nacieron Google, Uber y tantas marcas legendarias, parece un privilegio de hombres.

Pero predominan rasgos en la cultura que imponen barreras a las niñas, desde la primera infancia. Todavía los juguetes que los padres obsequian hacen diferencias en los roles laborales futuros. La hegemonía masculina en la industria TIC tiene impactos negativos: Para comenzar, no se provecha suficientemente la contribución de toda la población mundial. Las mujeres representan el 50,2 por ciento de la fuerza laboral en el mundo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo. Estamos hablando de que la mitad de los humanos tiene pocas posibilidades de participar en el desarrollo de la economía digital que mueve al mundo. En segundo lugar, el diseño de los productos y servicios tecnológicos lleva feos sesgos machistas en no pocas ocasiones. Hace poco un periodista norteamericano constató que un servicio financiero digital innovador, recientemente lanzado al mercado, aprobaba más fácilmente a un hombre que a una mujer, ambos con similares perfiles de ingresos. ¿Cómo se explica la reducida presencia femenina en la industria tecnológica, justo cuando el mundo ha sufrido tantos cambios positivos en relación con equidad de géneros?

En otros sectores de la economía las cosas son mejores.  El sector asegurador tiene 57 por ciento de presencia femenina; en banca y finanzas 56 por ciento y en Transporte, logística e infraestructura el 57 por ciento. Pero en la industria del hardware, por ejemplo, la presencia femenina es del 34 por ciento, según datos del informe McKinsey Women in Work Place 2018.

Y eso que mujeres famosas jugaron papeles relevantes en avances tecnológicos de trascendencia histórica. Desde el WiFi, hasta los viajes a la luna tienen la impronta de científicas memorables. Pero predominan rasgos en la cultura que imponen barreras a las niñas, desde la primera infancia. Todavía los juguetes que los padres obsequian hacen diferencias en los roles laborales futuros. Los currículos y los estilos de enseñanza fueron dejando a las niñas fuera del interés por las ciencias, las matemáticas y las ingenierías (el grupo de disciplinas que se conoce como STEM, por sus siglas en inglés) y que fue creando en cuestión de décadas, esa brecha de participación femenina en el sector.

Básicamente es un tema económico. Si queremos mejorar la competitividad del país necesitamos más talento. Pero, ¿cómo llevar a las mujeres a estudiar estas carreras cuando tenemos estos imaginarios?

En opinión de Juanita Rodríguez Kattah, vicerrectora de innovación de la Universidad EAN, las culturas corporativas del sector tecnológico se han moldeado en favor de los hombres. “Muchas mujeres desertan del mundo tecnológico a los 35 años por la carga de trabajo“. En nuestras sociedades, el cuidado de la familia y especialmente de los hijos recae en las mujeres, lo que les hace difícil permanecer en un mundo en el que se trabaja 7 por 24.

Las mujeres que han ganado espacios importantes en sectores TIC dan testimonio de las dificultades. En el mundo hacker, por ejemplo, tuvieron que soportar que se les ignorara, y subestimara por años, debido a que muchas de ellas no representaban el estereotipo. Usar tacones y vestir femenino significaba menor credibilidad en las conversaciones técnicas en ese submundo complejo y especializado.

Y es justamente en ese campo en donde las mujeres han logrado “mover la aguja”, en palabras de Juanita Rodríguez. Colombia da buenos ejemplos. Con el apoyo de OEA está en curso desde hace algunos años el Ciber Women Challenge, una escuela en la que se han formado las mejores especialista en ciberseguridad del continente. Las “Hackers Girl” ya son famosas y lograron romper una vieja barrera: hasta hace poco, solo el 11 por ciento de las personas que trabajan en ciberseguridad eran mujeres, y la cifra ahora está en 22 por ciento. El sector de ciberseguridad es especialmente relevante porque la empleabilidad allí es del 100 por ciento. Así que constituye una gran oportunidad laboral para las mujeres, y es la primera gran muralla que empieza a caer en la inequidad de género en el sector TIC. Las cifras muestras que las mujeres millennials están claramente mejor preparadas que los hombres de su misma edad en el combate al ciberdelito.

Silvina Moschini, emprendedora argentina que recién consiguió que su startup femenina TransparentBusiness alcanzara el estatus de “unicornio” (valoración superior a mil millones de dólares), piensa que no hay que formar solo programadoras o ingenieras, sino consolidar en las niñas una visión acerca del poder de las tecnologías para cambiar al mundo. “responsabilidad compartida entre sector privado y política pública de inclusión de las mujeres pobres”, dice Silvina.

Los emprendimientos liderados por mujeres tienen características únicas, que deberían permitirles gozar de las oportunidades. La mayoría de los emprendimientos femeninos en este momento estas cumpliendo con al menos dos o tres ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Y eso es una oportunidad porque los inversionistas están buscando proyectos con impacto social.

Colombia muestra avances destacados en la región. En el sector público es conocida la presencia femenina en el ministerio TIC, desde hace varios lustros. Ministras, viceministras, directoras de programas y profesionales mujeres en casi todas las oficinas del ministerio, han jugado un papel notable, a lo largo de varios gobiernos. En el sector privado la presencia femenina crece, en cargos ejecutivos y en puestos técnicos. Respecto de nuestros vecinos, tenemos un panorama mejor, pero hay mucho todavía por cambiar.

 

«

»

¿Qué piensas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.