Tecnología 5G, todo lo que necesita saber para entenderla

Lo que puede y no puede esperarse realmente de la quinta generación de telefonía móvil.

El término de moda en la industria de las telecomunicaciones es “5G”. Se trata de los protocolos de quinta generación (hoy estamos disfrutando la cuarta generación o 4G) de comunicaciones móviles, que llevarán – se supone – el uso de los teléfonos a un nuevo nivel. En este entrevista con Daniel Caridad López, experto del Cerem International Business Schol, se explica lo esencial sobre 5G, que todo usuario de telefonía celular debe saber.

Daneil Caridad López, experto de Cerem International Business School

¿Por qué suena tanto 5G por estos días?

DANIEL LÓPEZ: 5G va mucho más allá de los teléfonos inteligentes. Esta tecnología será sin duda el alma de la nueva economía, que permitirá, por ejemplo, a los autos conducirse solos, una mejora infinita de la realidad virtual, ciudades inteligentes, desarrollo de la domótica y robots que trabajen en la red. El 5G promete abrir la puerta a nuevos procedimientos quirúrgicos, medios de transporte   más   seguros   y   comunicación  instantánea   para   los   servicios   de emergencias y socorro. Las  redes  5G  reducirán  prácticamente  a  cero  el  tiempo  de  retraso  entre  los dispositivos y los servidores con los que se comunican.

Para lograr todo eso, la tecnología 5G necesitará viajar en ondas de radio de muy alta frecuencia. Las frecuencias más elevadas tienen velocidades más rápidas y más ancho de banda. Pero, no pueden viajar a través de paredes, ventanas o tejados, y se vuelven considerablemente más débiles en distancias largas. Esto implica que las compañías inalámbricas necesitarán instalar miles –o quizás millones– de torres en miniatura para celular encima de cada poste de luz, al costado de los edificios, dentro de cada hogar y potencialmente en cada habitación.

De ahí que el 5G vaya a complementar al 4G, en vez de reemplazarlo completamente. En edificios y en áreas muy concurridas, 5G podría proporcionar un aumento de velocidad. Pero cuando estás conduciendo por la carretera, 4G podría ser tu única opción, al menos por un tiempo.

¿Cuáles son las diferencias entre la 4G y 5G?

DANIEL LÓPEZ: Al igual que en el resto de las distintas generaciones del estándar de conexión, la principal diferencia es un importante avance en la velocidad de transferencia de datos. Según los datos disponibles, en condiciones normales el 5G será de la orden de 200 veces más rápido que las conexiones 4G. Hablamos de cifras que se mueven en una orquídea que va de 1 a 10 Gbps, pero no es el máximo teórico puesto que se trata de velocidades de acceso a Internet en movimiento. Si consideramos el punto de acceso y receptor parados, la conexión de banda ancha se multiplica hasta lograr conexiones de hasta 50 Gbps. Este ancho de banda será tal que, mientras las actuales conexiones 4G bajo tecnología LTE-A pueden alcanzar hasta 300 Mbps, esos teóricos “50 gigas” permitirán descargar archivos multimedia de unos 800 MB en apenas un segundo mientras que con el 4G hablamos de una media de 30 segundos.

Sin embargo, la velocidad no es la única gran característica del 5G. Su capacidad de descarga fomentará su utilización más allá de lo que lo hacemos hoy en día. De hecho, se espera que las conexiones 5G sean para la telefonía móvil lo que la ficha óptica es a la banda ancha fija. Esta premisa hace que las compañías inmersas en el desarrollo y evolución de las redes de quinta generación trabajen sobre perfiles de usuario con consumos del orden de 36 TB.

¿Quiénes están desarrollando esta tecnología a nivel mundial?

DANIEL LÓPEZ: Con este panorama, el esfuerzo inversor (medido como capex sobre ventas) se ha vuelto a disparar en los tres últimos años. Si en el último decenio, la mayoría de los ejercicios las inversiones se situaban entre el 10% y el 12% de las ventas -con la excepción de 2011, por las inversiones en frecuencias por las licitaciones de espectro- en los últimos tres años, desde 2014, ese ratio se ha vuelto a disparar, al 16,4%, 18,18% y 14,77%, al coincidir a la vez los despliegues de fibra con los de 4G. Los cuatro operadores de telefonía celular a nivel nacional en Estados Unidos – Verizon, AT&T, T-Mobile y Sprint– están desarrollando y probando tecnología de red 5G.

El problema es que para ofrecer todas esas maravillas, el 5G requiere un enorme reforzamiento de las redes móviles multiplicando probablemente por muchas veces la cantidad de antenas desplegadas en el territorio. Y no salen los números.

Además, los fabricantes de chips, incluidos Qualcomm e Intel, trabajan en procesadores y radios que permiten las comunicaciones 5G. Y las principales compañías de equipos de red –entre ellas Nokia, Ericsson y Huawei– están construyendo la red troncal y el equipo para respaldar 5G.

¿Se cumplirán realmente todas esas promesas?

DANIEL LÓPEZ: El nuevo sistema móvil de acceso a Internet, el 5G, previsto para 2020, llega preñado de promesas. Multiplicará la capacidad y la velocidad, y tendrá una cobertura prácticamente ubicua, además de una velocidad de respuesta (la latencia) casi inmediata, que permitirá que el 5G se use e intervenga en muchas actividades y procesos en los que nunca habían intermediado las telecomunicaciones. Pero todo ese castillo de promesas y expectativas, está -y nunca mejor dicho- en el aire. El problema es que para ofrecer todas esas maravillas, el 5G requiere un enorme reforzamiento de las redes móviles multiplicando probablemente por muchas veces la cantidad de antenas desplegadas en el territorio. Y no salen los números. En realidad, los ingresos del negocio móvil no crecen o lo hacen marginalmente, pero las operadoras se ven arrastradas a una extenuante carrera de fondo en la que las generaciones de tecnología se suceden cada pocos años, requiriendo ingentes inversiones. No está claro, por tanto, que las telecos asuman alegremente esta nueva oleada de capex.

Por eso, el 5G se arriesga a no cumplir todas sus promesas y a desplegarse mucho más moderadamente si no se encuentran modelos de negocio viables que permitan asumir las nuevas inversiones. Y en ello están las operadoras, pero no está fácil.

Y es que la llegada del 5G exigirá que el número de antenas de telefonía móvil instaladas se multiplique, fácilmente por 20 veces para poder absorber el incremento de tráfico y el número de dispositivos conectados, cuya densidad puede multiplicarse por 100 veces respecto al estándar actual hasta alcanzar el millón de dispositivos (móviles,  tabletas, TV inteligentes, relojes, contadores, frigoríficos, lavadoras, automóviles, plazas de parking, cubos de basura, papeleras, etc, etc, etc) por kilómetro cuadrado. De forma que si un operador de los grandes tiene alrededor de 20.000 nodos, debería pasar a 400.000 ó 500.000 para cumplir todas las promesas que el 5G está generando -quizá de forma un poco irresponsable-, entre la población.

Además, para que el 5G funcione bien, es necesario conectar la radio (las antenas) a la red troncal mediante fibra óptica, para que esa transmisión no sea un cuello de botella. Pero la fibra se conecta a los hogares, oficinas o locales. Su despliegue actual no está diseñado para conectarse a marquesinas o farolas, por lo que será necesario hacer ampliaciones específicas de los accesos de fibra a todos estos equipamientos urbanos. Y no sólo fibra óptica, sino también alimentación eléctrica y, desde luego, protección anti vandálica. Por último, todas estas antenas, deberán ser reparadas o experimentar un mantenimiento preventivo, y eso incluirá un protocolo complejo – hay que vallar el acceso a la marquesina mientras trabaja el operario y eso requiere un permiso municipal- y sobre todo muy caro.

¿Qué beneficio le ofrecería a los usuarios?

DANIEL LÓPEZ: Como se ha dicho anteriormente, no solo se mejorará la velocidad de conexión, sino que mejorará las pérdidas de conexión, necesaria para el desarrollo de las nuevas tecnologías. Pero descargar videos o películas a gran velocidad no es el único beneficio, pues además aumentaría el número de terminales al que puede dar servicio cada antena simultáneamente, sin que esto repercuta en la velocidad de conexión, lo que actualmente representa un problema en grandes aglomeraciones. De igual manera reduciría la latencia, que no es más que el tiempo de retraso entre los dispositivos y los servidores. Con la tecnología 5G se reduciría hasta valores cercanos al milisegundo, lo cual traería grandes mejoras en los juegos online o videoconferencias.

Aunque esto suena espectacular, lo cierto es que un proyecto 5G financiado públicamente costaría miles de millones de dólares, por lo que es necesaria la inversión de varias compañías, algunas de las cuales ya están trabajando en esta tecnología.

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