Robots que hacen el ridículo

Selección de pifias hilarantes de la Inteligencia Artificial.

No es por tecnofobia, pero en realidad los robots están todavía aprendiendo a gatear. Y eso. La maquinaria de mercadotecnia de la industria hace llover noticias a diario sobre las maravillas de la robótica de nuestros días, pero la conversación con expertos nos ayuda a poner las cosas en su justa dimensión. Es claro que los medios han exagerado ante la opinión pública las capacidades de las máquinas (como lo analicé en un artículo mio en revista SEMANA), y sin demeritar las tareas maravillosas que plataformas inteligentes están realizando en áreas como la salud y los negocios, es oportuno advertir también los fracasos y los peligros de un diseño robótico equivocado. Aquí una pequeña colección de pifias de la Inteligencia Artificial en lo que va corrido de 2019.

El robot Flippy no resultó eficiente como un humano para preparar hamburguesas.

Despedidos por lentos

Todos los robots que trabajaban en un Hotel en Nagasaki fueron despedidos. La cadena japonesa Henn-na impresionó al mundo cuando puso en operación un hotel atendido casi por completo por robots. Los huéspedes eran recibidos en la recepción por dos máquinas que se parecían a los perros de un tenebroso capítulo de Black Mirror, y los botones lucían como primos lejanos de R2-D2, el popular “Arturito” de Guerra de las Galaxias. La idea era reducir costes laborales en un hotel cinco estrellas que fuera competitivo en precio e innovación. Pero las máquinas resultaron demasiado torpes, llevaban a los huéspedes a las habitaciones equivocadas, eran demasiado lentos y con un nivel de conversación muy inferior al de Alexa o Siri, por lo que los directivos decidieron prescindir de la mitad de los ellos y re contratar a los empleados humanos. “Cuando empiezas a usar un robot te das cuenta que hay lugares en los que, simplemente, no son necesarios”, reconoció Hideo Sawada, CEO de Henn-na, en entrevista con The Wall Street Journal.

Racistas y machistas, como sus creadores

En enero pasado, el software de reconocimiento facial de Amazon nuevamente aplicó racismo y sexismo en su tarea, una falla descubierta – y supuestamente solucionada – el año pasado. Pruebas realizadas por el Media Lab de MIT encontraron que a las mujeres de piel oscura las confunde con hombres, el 31 por ciento de las veces, y que no falla nunca cuando se trata de reconocer a un hombre blanco. Joy Buolamwini, la investigadora a cargo en el Media Lab, dijo en el Foro de Davos, en febrero pasado, que estos errores reflejan “las preferencias y los prejuicios de quienes tienen el poder de dar forma a la tecnología”. Buolamwini es la fundadora de la “Liga por la Justicia Algorítmica“. Sí, existe semejante organización y está jugando un papel clave en la lucha contra tecnologías machistas y xenófobas.

Hace exactamente un año, el famoso “Flippy”, primer robot que consiguió empleo haciendo hamburguesas, fue despedido por lento. Trabajaba en Caliburger (una hamburguesería de Pasadena, no de la capital del Valle del Cauca, como su nombre sugiere) había dejado a varios cocineros sin empleo, porque la firma Miso Robotics prometió una máquina capaz de preparar 300 hamburguesas por hora. Los ingenieros que diseñaron a Flippy estaban equivocados y el robot fue desconectado.

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