Rappi hace historia de nuevo

La empresa de domicilios recibió una inversión por mil millones de dólares, la apuesta más grande recibida jamás por una startup Latinoamericana, y su valor actual supera los tres billones de dólares. Aquí la entrevista que hice a Simón Borrero, CEO de Rappi, publicada en revista SEMANA.

 

Apenas siete meses después de marcar un hito en la historia de la economía digital colombiana, cuando se convirtió en el primer “unicornio” – como se les conoce a los emprendimientos que alcanzan un valor de mil millones de dólares – Rappi bate un nuevo record: es la primera startup de Latinoamérica que recibe una inversión de mil millones de dólares, y su valoración supera ya los tres billones. El año pasado, cuando alcanzó el estatus de “unicornio”, fondos de inversión internacionales inyectaron 230 millones de dólares a la compañía, menos de una cuarta parte de lo que la semana pasada puso sobre la mesa el poderoso fondo Softbank, uno de los más fuertes del mundo. Es claro que, en tan solo tres años y medio de existencia, Rappi ha marcado un antes y un después en el emprendimiento tecnológico en nuestro país.

¿En qué va a gastarse ese billón de dólares? ¿Hasta dónde llegará Rapi en su expansión vertiginosa por el continente? ¿Cómo enfrentará los problemas regulatorios y las críticas al modelo de negocio? SEMANA entrevistó a Simón Borrero, CEO y fundador de la empresa, quien habló de estrategia, de innovación y de las claves del éxito de esta startup, que se convirtió en la estrella y en la esperanza de la economía digital en el continente.

SEMANA: La última ronda de inversión les deja un nuevo socio poderoso, Softbank, que inyectará mil millones de dólares. ¿Cómo lograron eso?

SIMÓN BORRERO: Rappi ha crecido a un ritmo del 20 por ciento cada mes, y gracias a ese crecimiento recibimos muchas ofertas interesantes y pudimos escoger el socio ideal de entre muchas propuestas provenientes de fondos de nivel mundial. La decisión de aceptar a Softbank se basó en la visión de ellos de pensar en grande y de convertir a Latinoamérica en un continente de gran crecimiento. Teníamos comunión en lo que queremos hacer, porque hay inversionistas buscando éxito más rápido, otros están enfocados en el retorno, pero Softbank está interesado en el largo término y en apoyar emprendedores que de verdad quieran hacer cosas de gran impacto mediante la tecnología, y eso es lo que queremos hacer nosotros. Rappi tiene hoy 3.000 empleados y ha generado oportunidades de trabajo a más de 50.000 rappitenderos y si seguimos creciendo a este ritmo, en un año estaremos generando oportunidades a 500.000 rappitenderos en la región, y esa es una cifra relevante para nuestros países.

¿En qué se va a utilizar ese dinero?

S.B.: En dos cosas: Uno, seguir desarrollando la tecnología, con el objetivo de mejorarle la vida a los usuarios mediante Machine Learning e Inteligencia Artificial. Lo que Rappi hace es bastante más que entregar hamburguesas; lo que hace es devolver tiempo a las personas para usarlo en lo que es realmente importante y convertirse en el control remoto de sus vidas. También vamos a invertir en el desarrollo de RappiPay, nuestro sistema de pagos, para evitar desplazamientos hasta el banco para hacer transferencias, pagar los impuestos y facturas. Todo eso se podrá hacer por Rappi, incluido transferir dinero a amigos en segundos, sin tener que inscribir cuentas. Los taxis de Bogotá se podrán pagar en breve mediante RappiPay. Los taxistas tendrán un código QR y los usuarios podrán pagarles con nuestra app.

Rappi es la startup colombiana más grande y la que ha alcanzado el mayor valor de negocio en los mercados internacionales.

Dos, vamos a hacer inversiones en los rappitenderos, como mejorar el algoritmo de la aplicación para que ellos puedan atender más pedidos por hora y así ganar más dinero por hora; vamos a fortalecer el centro de servicio para ellos, vamos a contratar a cientos de personas más para que ellos reciban soporte y no pierdan tiempo, porque el tiempo para ellos es dinero; y vamos a invertir en mejorar sus condiciones de trabajo. En solo Colombia vamos a invertir más de 800 millones de pesos en centros de descanso para rappitenderos, para que no tengan que estar ocupando espacios públicos, porque hay zonas en donde hay muchos rappitenderos acumulados, y allí vamos a tener puntos de descanso, para que puedan tomar algo, ir al baño, cargar la batería de su teléfono y otras comodidades.

¿Hasta dónde se proponen llegar? ¿Cuál es la meta más alta de Rappi?

S.B.: La idea es desarrollar algo como la nueva generación de Alibaba y Alipay, eso es lo que queremos construir. Queremos ser la empresa de tecnología más importante de la región. La idea con esta inversión es volver a Rappi una super App, una aplicación en donde resuelves tu vida, pero eso no lo hacemos solos, necesitamos a otras startups que crezcan rápido gracias a vivir dentro del ecosistema Rappi. Así como las patinetas de Grin que tenemos hoy, vendrán muchas otras novedades, como doctores en casa, telemedicina y muchas otras, que le harán la vida más fácil a la gente.

Mark Zuckerberg, el CEO de Facebook, también quiere hacer eso con Whatsapp, convertirla en una Super App. ¿Será una dura competencia para ustedes?

S.B.: El equipo de Whatsapp es un gran equipo, pero es pequeño, ubicado en San Francisco, y no tiene las botas en la calle, y si uno quiere solucionar la vida a las personas, necesita trabajar con socios locales, dar oportunidades a los emprendedores locales, hacer alianzas con miles de minoristas y tiendas locales, y allí tenemos una ventaja, porque somos locales y entendemos los dolores de la población, lo que nos hace más relevantes.

¿Cómo se logra semejante nivel de éxito como el que ustedes han alcanzado en tan poco tiempo?

S.B.: Lo primero es creérnosla. Los latinoamericanos tenemos muchos límites mentales autoimpuestos, que nos hacen plantearnos ambiciones muy limitadas. Y creer que podemos hacer cosas de talla mundial y de impacto en millones de personas nos permite hacerlas realidad. Lo que han hecho muchos emprendedores antes que nosotros, como David Vélez de Nubank y otros, nos ha permitido conseguirlo. Y Rappi va a ayudar a otros emprendedores que vienen atrás, a poner la barra más alta. Lo segundo es poner el foco en el crecimiento.

¿Realmente las startups ayudarán significativamente a la economía colombiana?

S.B.: El país crece al 3 por ciento anual, y todos los colombianos deberíamos estar haciéndole barra al gobierno en su plan estratégico para crecer 6 por ciento al año. El foco en los emprendimientos no es solucionar las cosas en el corto plazo, para estar bien en el corto plazo, sino crecer para generar mayor bienestar. El foco del país no ha estado en el crecimiento y se discuten muchos temas relevantes entre la izquierda y la derecha, pero deberíamos sacar de la discusión política el crecimiento económico, porque eso es ciencia, no es para debatir. Ya lo hicieron China y Corea, países de izquierda y de derecha. China sacó a 750 millones de personas de la pobreza en los últimos 30 años. Tanto si se es de izquierda o de derecha necesitas que el país crezca. Esa obsesión por crecer es lo que hará que Colombia siga liderando en Latinoamérica, que surjan más emprendimientos, que los impulsemos y los ayudemos. Sobre todo, si son emprendimientos que están generando oportunidades para cientos de miles de personas.

Y existe una fórmula para ese crecimiento económico, que es invertir en innovaciones que crean nuevos mercados. Porque hay innovaciones para la eficiencia o para la rentabilidad, pero hay innovaciones para la creación de nuevos mercados y eso es, un poco, lo que ha hecho Rappi.

Hay críticas al modelo de negocio, a las condiciones de trabajo de los repartidores. ¿Qué responden ustedes?

S.B.: Lo que tiene que mostrar Rappi es que en un año podríamos tener 500.000 rappitenderos, y eso, por supuesto, es importante para cualquier país y para cualquier gobierno. Estamos pagando 2,5 veces el salario mínimo por hora, en cada país en donde operamos. El nuestro no es un modelo diferente para evitar pagar prestaciones sociales, sino que en realidad es un modelo diferente. El 88 por ciento de los rappitenderos se conectan 12 horas por semana a la plataforma. A la hora que quieren, no tienen compromiso, se pueden conectar y desconectar, y algunos se desconectan por un mes. Este modelo es el futuro, y le sirve al estudiante que puede generar ingresos en su tiempo libre para pagar sus estudios universitarios.

Es muy fácil decir, “¿por qué no los contratan a todos?”. Pues porque, uno, no quieren ser empleados, son estudiantes, son autónomos; y dos, porque obviamente no funcionaría el modelo. Hemos tenido conversaciones con gente de izquierda que es fan del modelo, porque genera oportunidades a la gente y democratiza la posibilidad de ganar ingresos extra. Y nos favorecen los resultados. Hemos generados más de 110 millones de dólares de ingresos adicionales para estos rappitenderos en la región.

¿Es Rappi un caso aislado, o realmente algo está cambiando en la historia de la innovación en la economía colombiana?

S.B.: Mi perspectiva es bastante optimista. Veo una nueva camada de emprendedores que no miden su éxito por cuánto dinero van a acumular, sino por cuánto impacto van a generar. Fruvana, por ejemplo, está acercando a los campesinos que producen frutas y verduras, directamente a los restaurantes, eso le da mejores precios a los campesinos. En China hay una startup similar, que vale más de 20 billones de dólares.  Otro ejemplo en Chiper, que quiere volver a las tiendas de barrio mucho más competitivas por medio de tecnología. Estamos a punto de ver nuevos emprendimientos que serán muy exitosos.

¿Devuelve Rappi a la sociedad algo de lo que gana, mediante Responsabilidad Social?

S.B.: Rappi pierde millones de dólares cada mes; es una compañía todavía en formación, y todo el dinero se reinvierte en crecimiento. No estamos en esa etapa todavía de dar, pero hemos apoyado en Colombia al programa Holberton, con 600 millones de pesos, para formar jóvenes programadores de clase mundial. Aunque creo que la mejor forma de hacer RSE es seguir mejorando la tecnología y seguir creciendo. Es mucho más importante generar oportunidades de ingresos para la población, que hacer obras de corto plazo. La responsabilidad, no solo de Rappi, sino de esta nueva camada de emprendedores, es sacar a millones de personas de la pobreza, por medio de la innovación y la creación de mercados.

Publicado orginalmente en revista SEMANA, edición 1931, mayo de 2019

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