Por qué diablos hay que digitalizar la economía

Ni moda ni eslogan comercial; la digitalización acelera el crecimiento y el desarrollo de las empresas y de las economías en todo el mundo.

Si se les pregunta a las personas si creen que los negocios de hoy necesitan tecnología digital, redes sociales y software, seguramente la mayoría responderá que sí. Por estos días estamos todos convencidos del papel que la digitalización juega en la economía. No obstante, ¿no sería oportuno precisar de vez en cuándo el por qué?

Para el Consejo Colombiano de Competitividad, digitalizar nuestra economía es un paso esencial y, según el Informe 2021 – 2022 de esta institución, estamos atrasados. “Colombia ocupó la posición 56 entre 64 países en el pilar de conocimiento en el Ranking Mundial de Competitividad Digital en 2021”, indica el documento.

La digitalización tiene un impacto positivo sobre el crecimiento económico de los países; un estudio del experto Raúl Katz estimó que el aumento de 10 puntos en el índice de digitalización de los países resulta en un incremento de 0,59 por ciento del PIB per cápita. Y la presencia de Internet en los hogares está relacionada con un aumento de su ingreso per cápita entre el 13 por ciento y el 20 por ciento.

Incluso sin los datos y estudios mencionados, la mayoría de los empresarios y emprendedores puede percibir a simple vista las ventajas de incorporar tecnologías digitales en sus negocios, mediante el incremento en las ventas, mayor visibilidad de las marcas en los mercados, reducción de costos o mejor contacto con los consumidores y clientes, entre otros efectos posibles.

La economía colombiana registra importantes avances en la digitalización, pero no se puede perder de vista el extenso camino que hay por recorrer. Pese a que fue evidente cómo la pandemia aceleró la transformación digital de organizaciones en todo el mundo, la mitad de las grandes empresas colombianas tiene una madurez digital media, las Pymes apenas alcanzan una madurez inicial, y ninguna llega al más alto estadio como sí ocurre en Perú o Chile. Además, el componente de experiencia del cliente está por encima del de estrategia, y la utilización de los datos, desde hace años señalados como “el nuevo petróleo” y aspecto clave en el marco de la transformación digital, tiene debilidades. Los datos son utilizados para explicar el pasado, pero no para moldear el futuro. Las anteriores son algunas de las grandes conclusiones del Índice de Madurez Digital 2021 (IMDV), de la consultora chilena Virtus en alianza con el CESA, Siigo y Views Business Intelligence, con el que se mide la madurez digital de las empresas en Colombia y la región.

Según el estudio, cerca del 80 por ciento de las empresas, entre grandes y startups, se identificaron con el hecho de que la pandemia impulsó los procesos de transformación, lo que generó cambios culturales y de modelos de trabajo profundos.

Los expertos se han puesto de acuerdo para identificar como una organización madura, la que mediante la digitalización, ha transformado sus procesos, la participación del talento y el modelo de negocio. El resultado es que la organización tiene la capacidad de competir efectivamente en un entorno competitivo cada vez más digital.

En una escala de 0 a 100, las Pymes promediaron un IMDV de 37,1 por ciento, lo que las posiciona en un nivel de madurez digital Inicial, muy por detrás del nivel Medio de las grandes empresas y startups, que registraron un IMDV de 56,5 por ciento y 62,4 por ciento, respectivamente. Si bien al ver el contraste con las pymes da la impresión de que las grandes empresas están bien ubicadas en la escala, lo cierto es que aún la mitad de ellas se encuentra en niveles iniciales en sus procesos de transformación digital.

No hay duda de que las tecnologías están redefiniendo la sociedad y la economía en la que vivimos. La digitalización de los negocios contempla, entre otros temas, inversión en tecnología para mejorar y acelerar los procesos. Un estudio de Accenture encontró que las inversiones en digitalización generan ROI en aproximadamente un año, si son ejecutadas de manera correcta, y el retorno sobre el capital aumenta un 15 por ciento. La consultora McKinsey, en otro estudio, encontró que “en promedio, las empresas que digitalizan agresivamente sus cadenas de abastecimiento pueden lograr un crecimiento en sus ganancias antes de intereses e impuestos del 3,2 por ciento y un aumento de los ingresos equivalente al 2,3 por ciento anual.”

Supone también un cambio cultural, que va más allá del uso de herramientas digitales y facilita la gestión del conocimiento, la descentralización de la información y el trabajo con equipos interdisciplinarios. Ya sabemos por qué es imperativo promover la digitalización de las empresas. No se trata de una moda ni un eslogan de mercadeo, sino de una estrategia de crecimiento y desarrollo, para empresas y países.

 

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