La banca digital despegó

Durante el primer semestre del presente año, la inclusión digital creció como nunca antes en Colombia, empujada por la banca digital.

Por Álvaro Montes

Se ha repetido en los últimos meses que la situación de salud pública ocurrida en 2020 trajo también oportunidades para la digitalización de la cultura y la economía. No todo fue catástrofe. La banca digital es una prueba de ello. Al comenzar el presente año seis millones de personas disponía de algún producto de depósito electrónico y a la fecha son más de 10,2 millones de usuarios; y 31 millones de colombianos tienen al menos un producto financiero, según el más reciente informe de la Banca de las Oportunidades y el Departamento Nacional de Planeación.

Se expandió la tasa de inclusión financiera hasta alcanzar el 85 por ciento de penetración, y el principal motor que lo hizo posible fue el producto financiero digital. Servicios tipo Nequi, Daviplata o las numerosas fintech de diverso tipo que encontraron este año su primera gran ocasión para lucirse como alternativa viable y competitiva.

Se expandió la tasa de inclusión financiera hasta alcanzar el 85 por ciento de penetración, y el principal motor que lo hizo posible fue el producto financiero digital. Entre las razones que explican estas cifras hay que mencionar, desde luego, el confinamiento en primer lugar, que obligó a la gente a conectarse; la distribución del ingreso solidario, que exigía abrir una cuenta de este tipo para recibir el dinero girado por el gobierno; y la devolución del IVA. De acuerdo con el reporte, el programa de Ingreso Solidario logró que más de 759.000 de sus beneficiarios activaran sus productos de depósito o abrieran uno por primera vez. Este mismo fenómeno ocurrió con el esquema de Compensación del IVA, bajo el cual más de 99.000 reactivaron o abrieron un producto de depósito, la mayoría digitales.

Y aunque no figuran en las mediciones del primer semestre del año, las tres jornadas de “Día sin IVA”, reventaron las expectativas y seguramente empujaron las cifras mucho más. Lo veremos en el reporte del próximo año, seguramente. El último día sin IVA del año, el pasado 21 de noviembre, dejó ventas por 5,8 billones de pesos, pagados con medios electrónicos.

Basta revisar unas cuantas cifras para comprender la envergadura del cambio ocurrido. En el primer semestre de 2019 el porcentaje de adultos con productos financieros se incrementó 0,58 por ciento; pero en el primer semestre de 2020 ese incremento fue del 3,48 por ciento. No obstante, tener algún producto no dice mucho, puesto que miles de personas alguna vez abrieron una cuenta y jamás la utilizaron. Este año, el indicador de uso aumentó de 23,5 millones de adultos en diciembre pasado, a 25,8 millones en junio. En síntesis, 2,3 millones de adultos reactivaron sus productos, con respecto a lo observado al cierre de 2019.

Ampliar el indicador de inclusión digital al 85 por ciento es bueno para la economía. Pero es mejor aún, el hecho de que el empuje de la cifra esté basado en los productos financieros digitales, porque esto permitirá el crecimiento del comercio electrónico y de la digitalización paulatina de los negocios.

En este frente el país traía una dinámica positiva que, bajo el escenario de pandemia, se ha profundizado especialmente en acceso y uso de servicios financieros digitales, resultado de la coordinación entre el sistema financiero y entidades de Gobierno. Este salto ratifica que la transformación digital no tiene reversa”, dijo Freddy Castro, director de Banca de las Oportunidades, la entidad de gobierno encargada de promover la inclusión financiera.

Hay brechas todavía por cerrar. El mundo rural continúa por debajo del mundo urbano en cuanto a inclusión financiera, y las mujeres por debajo de los hombres. Pero incluso en esos dos renglones la pandemia movió algo las cifras. En las zonas rurales más dispersas la tenencia de producto financieros aumento 1,5 puntos porcentuales, y la inclusión financiera entre las mujeres tuvo un aumento de 2,5 puntos. Hay trabajo por hacer, para que no solo en las grandes ciudades se masifique el uso de productos digitales. La región Caribe sigue siendo la de indicadores más preocupantes, sin que se encuentre una explicación clara de las razones por las que los colombianos que habitan esta región tan importante para la cultura y la economía del país estén menos interesados en los servicios financieros.

El reto siguiente es sostener las cifras de uso de los productos financieros. Se necesita pedagogía suficiente para explicar las ventajas de pagar por medios electrónicos y de reducir el uso de efectivo. Y los bancos tienen la misión de demostrar que pueden funcionar como aliados de la población y no como verdugos, que es una percepción existente en sectores de la ciudadanía.

Los esfuerzos de transformación digital que ha realizado el sector financiero vieron este año sus primeros frutos importantes. La ciudadanía se está volcando sobre los servicios financieros y eso debe traer un impacto positivo en la economía.

 

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