Aunque sea el hombre más rico del mundo, Elon Musk no podrá hacer con Twitter lo que ha dicho que hará

Quizás consiga hacerlo rentable, pero la tendrá difícil para modificar la esencia de las redes sociales, con lo malo y lo bueno que ellas tienen.

Por Álvaro Montes

Lo que ha dicho no parece realista sino uno más de sus blufeos. Lo que no ha dicho, eso sí probablemente lo hará realidad. Por supuesto, hay un plan de negocio seguramente sólido para hacer rentable a Twitter. De lo contrario no habría conseguido los préstamos bancarios a los que acudió. La opinión pública no conoce dicho plan (y no tiene por qué conocerlo), y lo que sea que ha trazado allí Elon Musk probablemente lo conseguirá. Lo que no podrá hacer, o al menos lo tendrá realmente difícil, es lo que públicamente ha manifestado:  empeorar Twitter, dejarlo absolutamente libre y sin moderación de contenidos y erradicar los bots.

Coincido con Samir Estefan @samirestefan en que ojalá consiga la erradicación de los bots, porque “aumentar la interacción entre personas reales bajará el volumen a la desinformación“. Es una aspiración de quienes estamos alarmados por el impacto negativo de las redes sociales en la democracia.

Aunque no conocemos el plan de negocio con el que Musk se propone hacer rentable la operación de Twitter, debe ser muy sólido, dado el hecho de que consiguió con bancos la mitad del dinero para la compra. Los bancos no prestan esas sumas sin un plan de negocios viable y creíble, como bien señaló Diego Santos hace poco.

Pero Musk es un personaje difícil de “encasillar” en estereotipos y le gusta armar jaleo. Cada tanto sale con cosas que sabe bien que no son ciertas, pero las dice para mover mercados o simplemente para causar alboroto. Eso le encanta. Se ha ganado sanciones de las autoridades financieras norteamericanas por eso.

Hay buenos resúmenes, como este del The New York Times, sobre las incoherencias conceptuales, filosóficas y de negocios de Musk, que hacen difícil clasificarlo en un bando político o anticipar lo que piensa. Se declara libertario total, pero bloquea contradictores en su cuenta y ha llevado ante los jueces a periodistas que lo critican. Suele despotricar contra los subsidios, pero acude a todas las exenciones tributarias que puede y recibe cuanto beneficio ofrece el marco fiscal norteamericano. En general, sus opiniones se alinean con sus intereses comerciales: protesta contra los impuestos a los ricos y persigue a los sindicatos. Nada diferente del 99 por ciento de los ricos en el mundo.

Desde luego, es genial para hacer negocios, lo que no lo convierte en genio ni para la ciencia ni para el conocimiento, ni genio intelectual, ni nada de eso que muchos promueven alrededor de su figura. Es un brillante hombre de negocios, no un científico. Los tecno fanáticos suelen poner a los hombres de negocios exitosos del sector tecnológico (lo hicieron con Steve Jobs y ahora con Musk) en el mismo plano de Einstein, Feynman o Heisenberg, Y, ¡no!

Los tecno fanáticos suelen poner a los hombres de negocios exitosos del sector tecnológico (lo hicieron con Steve Jobs y ahora con Musk) en el mismo plano de Einstein, Feynman o Heisenberg, Y, ¡no!Pero, eso sí, es disruptivo y piensa en grande. Algunos de sus negocios son trascendentales: logró revolucionar la historia de la industria automotriz con Tesla y ayudó a acelerar la idea (original de Jeff Bezos, hay que decirlo) de los viajes espaciales como negocio privado, con su empresa Space X. Intenta conectar los computadores con el cerebro humano (Neuralink se llama ese proyecto) y propone modelos de transporte fantásticos, como los hyperloop, de su empresa The Boring Company.

Hay controversia por estos días acerca de en qué cosa convertirá a Twitter. “El Twitter de Elon Musk será un lugar aterrador“, dijo Greg Bensinger , una de las luces editoriales de The New York Times. Pero ¿Puede Twitter empeorar? El trino de @GabrielaTafur me encantó:

Hay que considerar algunos aspectos del entorno político en el que funcionan las redes sociales. Por más que quiera libertad total sin moderación de contenidos no podrá llevarlo a la práctica. Tendrá que enfrentar regulaciones en Estados Unidos y Europa, y enfrentar las presiones de la Unión Europea y de la sociedad civil, los demócratas y el Congreso en USA. No podrá hacer mucho contra eso, por más que se llame Elon Musk. Hemos visto como las big tech pueden ignorar el racismo y la desinformación que corre en las redes sociales en Colombia, porque somos un mercado insignificante para ellas, pero obran de manera diferente en mercados relevantes, como Europa y Asia. Allá se preocupan por las presiones de gobiernos y sociedad civil poderosos, sus CEO comparecen personalmente a las citaciones del Parlamento Europeo y suspenden las cuentas que promueven el racismo y los mensajes de odio.

En relación con la transparencia algorítmica que anuncia, no perdamos de vista que hay una ecuación en el modelo de negocios de las redes sociales que nadie puede saltarse, por más rey Midas que sea: Si depuras algoritmos manipuladores y haces transparente el funcionamiento de la plataforma pierdes tracción, adicción y engadgement. Y el negocio está en atraer, enviciar y enganchar usuarios cada día.

En cuanto a la depuración de los bots, tendremos que esperar hasta que se conozcan los pasos tecnológicos que dará en búsqueda de esa meta. Se habla de mayor rigor en la verificación del registro de nuevo usuarios y mejores controles de identidad. Está por verse y ojalá se haga realidad.

Finalmente, hay que decir que, en el caso del Twitter colombiano, no percibiremos cambios. Al menos no en el corto plazo y excepto en asuntos menores como el botón para editar trinos.

 

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