Apple lo hace de nuevo

El fabricante del teléfono más vendidos del mundo quiere sacudir los mercados, en la feroz competencia de la industria móvil.

El lanzamiento de nuevos teléfonos iPhone y otros productos de Apple, en un evento la semana pasada en San Francisco, no fue un acto más en la inundación de celulares que se vive por estos días. Apple quiso hacer una diferencia para sacarse de encima a los poderosos rivales con los que disputa palmo a palmo los mercados de la industria móvil. El evento tuvo lugar en el impresionante nuevo cuartel general de la compañía, con su vistosa apariencia de “platillo volador”, y el producto más destacado es el iPhone X (léase diez), que Apple pretende presentar como el diseño más innovador en la historia de su teléfono inteligente.

¿Por qué este iPhone X junto con dos modelos de iPhone 8, que debieron ser los naturales continuadores de la saga? Apple se caracterizó desde su fundación por las sorprendentes estrategias de posicionamiento. La semana pasada convirtió su teléfono de gama alta, el que compite contra el Galaxy 8 de Samsung, en categoría “media” al presentar simultáneamente la serie X que es ahora su gama más avanzada. Se trata de un golpe psicológico en el mercado para ponerse por encima de sus rivales más enconados. El mensaje que quieren enviar es que están un par de peldaños por encima y que su gama media, el 8, compite contra la gama alta de los rivales. Muchos críticos de Apple señalaron que el nuevo iPhone X incorpora características que ya existen en productos de la competencia. El desbloqueo por reconocimiento facial, la pantalla OLED y la carga inalámbrica, entre otras, están presentes en varias marcas del mundo Android desde hace algún tiempo. Es cierto, pero esas cosas no parecen ser un problema para Apple, que casi siempre utilizó ideas ya introducidas, pero se enfocó en mejorarlas sustancialmente. El primer iPhone utilizaba la pantalla táctil inventada una década atrás, pero la hizo funcionar de un modo diferente. Expertos en publicidad y mercadeo suelen decir que las demás compañías venden especificaciones técnicas mientras Apple vende experiencias de uso. Es la razón por la cual, a pesar de la polémica sobre el precio, crece el número de usuarios que compran estos productos año a año. El iPhone 7 es en la actualidad el smartphone más vendido del mundo.

Tanto los críticos como los simpatizantes de la marca coinciden en suponer que las ventas del nuevo iPhone serán un éxito, aunque habrá que esperar unos meses para saberlo con certeza, pues los nuevos iPhone llegarán a las vitrinas en noviembre.

El mercado de smartphones es suculento. En la actualidad hay 5.000 millones de línea móviles activas en el planeta, según el más reciente dato de GSMA. El año pasado fueron vendidos 1.470 millones de teléfonos, la mayoría de ellos pertenecientes a la categoría smartphones. De hecho, cuatro de cada cinco usuario tienen un teléfono inteligente capaz de conectarse a las redes 4G de banda ancha. Apple y Samsung controlan las ventas, pero fabricantes chinos como Huawei han crecido rápidamente en los tres últimos años. El primer trimestre de 2017 dejó a Samsung en el primer lugar de ventas globales, con 22.8 por ciento del mercado, pero incluyendo todos los tipos de teléfonos que esta compañía produce. Apple ocupa el segundo lugar, con 14.9 por ciento, pero sólo produce teléfonos en la gama alta. Huawei ocupa el tercer lugar en ventas con el 9.8 por ciento, según las cifras de IDC.

Esta puja por participar en las ventas del dispositivo electrónico más utilizado en el mundo ha llevado a una escalada de innovación y calidad que tiene al smartphone por encima – en cuanto a capacidad de cómputo y especificaciones técnicas – de muchos computadores portátiles y de escritorio. Pero los precios también se han elevado. Samsung y Apple tienen dispositivos que cuestan desde 1.000 dólares en adelante.

Publicado originalmente en SEMANA, edición 1.846, septiembre de 2017.

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