5G: se buscan buenos negocios

Se da por hecho que las telecomunicaciones mundiales migrarán a la tecnología de quinta generación en los próximos años, pero el modelo de negocio no está suficientemente definido.

Siete países ya disponen de servicios de quinta generación: Estados Unidos, Uruguay, Corea, Sudáfrica, España, Italia y el Reino Unido. En realidad, apenas están desplegando las primeras redes, que no cubren todo el territorio y que tomarán un tiempo en asentarse, pero ya se pueden utilizar para las telecomunicaciones y la transmisión de datos. En el resto del mundo hay demos y planes de mediano plazo, y en el caso de Colombia, primero se asignará espectro a los operadores para mejorar sus servicios en 4G y después, no se sabe claramente cuándo, se pensará en 5G.

La principal razón por la que muchos operadores de telecomunicaciones no se animan a dar el paso de desplegar estas nuevas redes radica en la dificultad para encontrar modelos de negocio viables. Se sabe que los usuarios no tienen por ahora interés en pagar más en su factura mensual por un servicio de banda ancha que no percibirán como muy superior al actual. Aunque es superior, porque efectivamente alcanza la barrera de un giga de velocidad, la gente está satisfecha con las velocidades actuales. En Latinoamérica, los operadores móviles todavía tienen a la mayoría de sus clientes bajo el modelo prepago, que representa el 80 por ciento de su facturación. De hecho, en Latinoamérica se registran las tasas de facturación más bajas del mundo en telecomunicaciones, por debajo de los 20 dólares mensuales por usuario. El modelo prepago no es rentable y no financiará las cuantiosas inversiones que se requieren para desplegar redes de quinta generación. Así que, no serán los usuarios quienes paguen los costos de un despliegue de este tipo de redes. Y en los negocios en los que claramente 5G es la mejor opción, como Internet de las Cosas o la robótica, nuestra economía no tiene allí todavía desarrollos significativos.

En Latinoamérica, los operadores móviles todavía tienen a la mayoría de sus clientes bajo el modelo prepago, que representa el 80 por ciento de su facturación.

La quinta generación de telecomunicaciones ofrece la más baja latencia conseguida hasta ahora, inferior a un milisegundo, por lo que es ideal para tareas complejas, como el monitoreo de vehículos autónomos, la asistencia en intervenciones quirúrgicas, o el control biométrico en un estadio, por ejemplo. Este tipo de negocios no se han implementado todavía en el país. En Colombia se utilizan las redes de telefonía móvil para algunas tareas de IoT, como el monitoreo de flotas de transporte de carga. LTE es suficiente para estos menesteres, y suple también la creciente demanda de consumo de video en los móviles, así que, en realidad, nadie parece tener urgencia de subirse al bus de la quinta generación. Por ahora.

Pero sabemos que las economías que quieren sobrevivir y desarrollarse necesitan tecnologías que garanticen la competitividad, por lo que Internet de las Cosas y robótica serán cosa común en algunos años. Tendencias como el hogar conectado y la casa digital, o la seguridad biométrica en las ciudades, o la atención de emergencias y desastres, darán un salto enorme cuando estén soportadas sobre redes de alta velocidad y baja latencia. Y los usuarios también recibirán grandes beneficios, como la experiencia de juegos en línea más vibrantes, productos y servicios de realidad aumentada más poderosos y, en general, un cambio notable en la computación distribuida, gracias al ancho de banda excepcional que disfrutaremos. De hecho, algunas de las principales marcas de la industria ya tienen listos los primeros smartphones 5G.

Y el país se prepara para ese paso obligado. Colombia afronta el reto de mejorar su conectividad de banda ancha, una de las metas más importantes del gobierno y que la ministra de TIC, Sylvia Constaín, ha asumido con la mayor dedicación. La meta es conectar con verdadera banda ancha a 11.000 lugares rurales, mediante el proyecto de acceso universal sostenible del MinTic. En diciembre próximo habrá 1.000 centro poblados que gozarán de soluciones de acceso público a Internet, disponibles para todos sus habitantes las 24 horas del día, gratis y desde cualquier dispositivo, según explicó el viceministro de TIC Iván Mantilla. 10.000 lugares más en la segunda fase. La Ley TIC asegura la sostenibilidad de estos servicios rurales. Y en diciembre también se realizará la subasta de espectro en la banda de 700, algo que los operadores vienen reclamando desde hace bastante tiempo. Será un paso previo para preparar al país de cara a la futura implantación de la quinta generación.

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