La subasta fallida

Para el 20 de diciembre se reprogramó la licitación de espectro, pieza clave de la estrategia TIC del gobierno. MinTic cree haber solucionado las causas que hicieron fracasar el primer intento.

La Ley TIC tuvo su primer traspié. Solo un oferente se presentó a la subasta de espectro, una de las columnas vertebrales de la modernización del sector, que con tanto empeño la ministra Sylvia Constaín puso en marcha. Telefónica y TigoUne se abstuvieron y sólo Claro llegó a la cita, así que no fue posible entregar las bandas de 700, 1900 y 2.500 megahertz que, dicen los operadores, necesitan con urgencia para mejorar su servicio, crecer y asegurar la conectividad de todos los colombianos. Pocas veces se diseñó una política tan en consonancia con los intereses de las empresas de telecomunicaciones y nadie puede negar el esfuerzo que el ministerio de las TIC puso para hacer atractiva la inversión privada. Se adoptó el modelo de “maximización del beneficio social”, que consiste en que las telcos que ganen en la subasta, pagarán en efectivo el 40 por ciento del costo de las licencias de uso del espectro, y el 60 por ciento lo pagarán conectando localidades de una lista de 5.300 lugares que el gobierno quiere incorporar a la era digital y que, de ninguna otra manera recibirían la cobertura de redes que la población necesita. Y las licencias de espectro se entregarán por 17 años (y no por diez, como hasta ahora), para que a las empresas les resulte más cómodo el retorno de la inversión. No obstante, de cinco compañías que manifestaron interés originalmente, sólo una dijo “sí”.

Hay que decir que la situación de las empresas de telecomunicaciones hoy es muy diferente a la próspera condición que las telcos tuvieron dos décadas atrás.

Algo falló. TigoUne y Telefónica tienen reparos. El primero es la decisión de subastar sin revelar el precio base.  Marcelo Cataldo afirma que es imposible preparar los casos de negocio viables y precisos para hacer propuestas sin conocer este dato. “Ninguna junta directiva va a aprobar una propuesta sin la certeza del negocio”. Mismo reparo de Telefónica. La metodología de la subasta también recibió fuertes críticas. No faltó quien sugiriera que el diseño favorecería a Claro, dado el músculo financiero que le permitiría arriesgar más en sus propuestas, en un escenario de incertidumbres, como es la licitación secuencial. En realidad, con el diseño adoptado, el ministerio busca estimular la puja, para lograr las mejores ofertas posibles por parte de los proponentes. Sylvia Constaín respondió la semana pasada con una nueva programación de la subasta, que se realizará el 20 de diciembre, e introdujo un par de cambios importantes, para probar que sí escucha: será revelado el precio base (el cual se conocerá el 25 de noviembre, cuando se expida la resolución oficial), y no se subastará todo el espectro simultáneamente, sino que la cantidad de espectro será un factor de la puja. “Si el mercado no está preparado para absorber la cantidad de espectro disponible, entonces vamos a revelar el precio base, pero no vamos a sacar todo el espectro, sino que vamos a limitar el espectro de acuerdo con el número de proponentes que lleguen”, explicó la ministra.

Los ajustes introducidos la semana pasada a los términos mejoraron la percepción de los inversionistas. Pero su participación dependerá del precio base que el gobierno defina, el cual no debería diferir de la media en el mercado latinoamericano. Hay que decir que la situación de las empresas de telecomunicaciones hoy es muy diferente a la próspera condición que las telcos tuvieron dos décadas atrás. Por cada dólar invertido en licencias de uso del espectro, hay que invertir entre uno y cinco dólares adicionales en el despliegue de la infraestructura que dicho espectro necesita. Si las cuentas no dan para los inversionistas privados, la conectividad que el gobierno quiere podría frustrarse, y con ella la tesis de que el sector privado puede hacerse cargo de cerrar la brecha digital, algo que está en discusión en muchos países. En el hipotético y extremo caso que en diciembre de nuevo solo se presentara un oferente, habrá que declarar desierta por segunda vez la convocatoria, lo que sería fatal para la “ola de conectividad” que se ha propuesto el ministerio. La ministra Constaín es optimista y cree en las manifestaciones de interés que el sector ha mostrado y en lo urgente que es para el desarrollo económico y social dar ese salto en la conectividad de los colombianos. El 20 de diciembre, MinTic se jugará su más importante carta.

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