No es el turismo, el negocio que persiguen los magnates de la carrera espacial

Hay un negocio más grande en la agenda de Bezos, Musk y Branson, campeones del pensamiento de largo plazo.

Por Álvaro Montes

Se necesita una cantidad increíble de pasajeros para recuperar la inversión que requiere un paseo al espacio, aún si es uno superficial de apenas una hora o menos en la frontera de la atmosfera, como el que realizará Jeff Bezos el próximo 20 de julio y Richard Branson hace algunos días.

La “carrera espacial de los millonarios” como la bautizó la prensa norteamericana, en la que compiten Blue Origin (fundada por Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo), SpaceX (fundada por el Elon Musk, el CEO de Tesla), y Virgin Galactic, de Richard Branson, llevará poco a poco los primeros grupos de turistas que pueden ver la curvatura de la Tierra y experimentar unos minutos de gravedad cero. Hay que desembolsar 250.000 de dólares por el tiquete (aunque alguien pagó 28 millones de dólares para acompañar a Jeff Bezos el 20 de julio en su primer viaje); estar en buena condición física y gustar de un estilo tecno científico de gastar el dinero. No son tantos los ricos que caben en este perfil.

“Si nos desplazamos por el sistema solar, dispondremos de recursos ilimitados”, explicó Jeff Bezos,

En la mente de hombres visionarios como estos hay planes más ambiciosos que convertirse en una agencia de viajes que sirve daiquirís y cuelga collares de flores a turistas borrachos que se divierten a 100.000 kilómetros de altura. Jeff Bezos, que recién se retiró de la conducción diaria de Amazon para dedicarse a su compañía de transportes espaciales Blue Origin,  ha dejado claro el tema. Hablando acerca de por qué debemos ir al espacio, dijo en 2019, cuando presentó en Washington el módulo de alunizaje Blue Moon: “Mi respuesta es distinta del manido argumento del “plan B”, según el cual, dado que la Tierra será destruida, querremos estar en alguna otra parte”. Blue Origin quiere abrir algún día un negocio que será muy poderoso, y no es el turismo espacial para millonarios, sino la búsqueda de fuentes de energía y recursos naturales para asegurar la vida aquí, en La Tierra. “Si nos desplazamos por el sistema solar, dispondremos de recursos ilimitados“, explicó.

En la mente de hombres visionarios como estos hay planes más ambiciosos que convertirse en una agencia de viajes que sirve daiquirís y cuelga collares de flores a turistas borrachos que se divierten a 100.000 kilómetros de altura.Si buscas un buen ejemplo de visión de largo plazo y pensar en grande, este es uno muy bueno. De hecho, hay proyectos mineros esperando licencias para traer diversos metales de asteorides y satélites naturales cercanos. Y se le hace agua la boca – literalmente – a inversionistas que tienen interés en las cantidades descomunales de agua que parece haber en objetos cercanos y que podrían subsanar de sobra los problemas de agua que se dice tendremos en nuestro mundo en unos años.

Si algún día una empresa minera quiere ir a la Luna, estará lista Blue Origin para proporcionar la logística de esa operación, tal como Amazon es hoy la empresa de logística más grande para el negocio del comercio electrónico mundial.

No es que el turismo espacial no sea también una oportunidad de negocio y ya empiezan los evangelistas a calcular el tamaño de la torta. El banco de inversión UBS calcula que será un negocio de 3.000 millones de dólares para 2030.

El asteroide Psyche 16 es por el momento la mina de metales preciosos más deseada por los inversionistas de la futura minería espacial.

Pero el turismo no generará las valoraciones que han alcanzado estas compañías pioneras y visionarias. SpaceX, que ha llevado varias cargas y tripulaciones al espacio para la NASA, está valorada hoy en 100.000 millones de dólares por Morgan Stanley. Los expertos de Morgan Stanley consideran las capacidades de lanzamiento (llevar satélites, humanos o instrumentos al espacio para los clientes), Starlink (desarrollar Internet a partir de satélites) y viajes tierra a tierra como “las piezas se están uniendo para SpaceX al crear un volante económico y tecnológico”. El factor turismo no aparece por ningún lado. Las proyecciones de negocio de Stanley Morgan sirven para apalancar las cuantiosas inversiones de capital que un proyecto como este necesita.

Cada vez hay más corporaciones públicas y privadas – ya no solamente la NASA – que demandan servicios de transporte espacial como los que ofrecen SpaceX y Blue Origin. Allí reside el núcleo del negocio. Si alguien piensa que la minería en otros mundos es tema de ciencia ficción, basta saber que ya existen las empresas que preparan ese negocio. Una visita a la Web de la británica Asteroid Mining Corporation https://asteroidminingcorporation.co.uk/ será suficiente para ilustrar el punto.

Llevar turistas será una operación más bien de marketing, para exaltar las cualidades de seguridad y confianza en el transporte espacial. Lo que el capitalismo persigue es la minería extra planetaria. Los Acuerdos de Artemisa, establecidos por la NASA, proponen reglas internacionales para explotar los recursos naturales que posee la Luna. Ese es el fondo del regreso al satélite que planea Estados Unidos. Ya no se trata de dar un paseo espectacular transmitido por televisión para causar efecto en la Guerra Fría, sino de abrir una línea nueva para la economía mundial. La propuesta es desarrollar la explotación de manera pacífica (y ya sabemos lo difícil que es eso), por privados y públicos, que se ajustarán a normas claras de manejo de desechos y a estándares de trabajo colaborativo. Nadie quiere una guerra de las galaxias. “Es muy importante hablar de cómo manejaremos los derechos y obligaciones en la Luna antes de que lleguemos allá y nos pongamos a pelear”, dijo Michelle Hanlon, codirectora del Programa de leyes espaciales de la Universidad Mississippi, en reportaje con la BBC.

Rusia se opone a los Acuerdos de Artemisa y el director de la agencia espacial rusa, Dmitry Rogozin, dijo que “de esta iniciativa solo saldrá un nuevo Irak o Afganistán“.

Los Acuerdos de Artemisa, establecidos por la NASA, proponen reglas internacionales para explotar los recursos naturales que posee la Luna.Desde luego, la minería lunar es todavía una idea que suena a “quimera del oro”. Hay discusión entre expertos acerca de la viabilidad económica de traer hasta la Tierra los minerales lunares, que se extraen aquí de manera mucho más económica.  Pero eso podría cambiar en algunas décadas.

Hay quienes consideran que la riqueza de recursos en el satélite podría servir como base para el aprovisionamiento de infraestructuras y vuelos espaciales más ambiciosos. Las enormes cantidades de hielo en los polos de la Luna podrían utilizarse como combustible para cohetes que quieren llegar más lejos. Bajo el suelo lunar hay cantidades indeterminadas de tierras raras, un grupo de minerales con nombre así de raros – lantano, neodimio, tulio, ierbio y otros – que son críticos para numerosas industrias actuales. Y probablemente hay oro y platino.

En 2019 la NASA identificó que un asteroide entre Marte y Saturno, descubierto desde el siglo 19, está compuesto fundamentalmente por metales preciosos, y su valor teórico supera toda la riqueza actual existente en la Tierra. Psyche 16 mide 226 kilómetros de diámetro y se localiza a 370 millones de kilómetros de nuestro planeta, por lo que no es una meta de corto plazo de la economía extractiva por ahora, pero ofrece una buena idea de la descomunal cantidad de recursos que encontraremos en el sistema solar, si lo exploramos algún día con objetivos comerciales, como lo mencionó Jeff Bezos.

 

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